Os contamos los orígenes de la pantalla táctil. Estoy convencido de que alguna vez también te has encontrado en la siguiente situación: Te acabas de comprar lo último que ha lanzado Apple, Samsung o cualquier otra compañía al mercado, te lo llevas al trabajo o clase, y cuando lo sacas para utilizarlo y/o enseñarlo, algún amigo se interesa, te hace las preguntas pertinentes sobre cuánto te ha costado y qué hace mientras dice: “A ver, déjame verlo”.

Inmediatamente te lo arrebata de las manos y se pone a toquetearlo, como si toquetear y ver fueran lo mismo. Es nuestra naturaleza, el ser humano tiene la necesidad imperiosa de tener que utilizar el tacto con todo aquello que le rodea. Y si no conseguimos trastear el novedoso dispositivo en cuestión, admitamos que muchas veces nos marchamos con una pequeña espinita clavada.
Y es que en la industria tecnológica, como muchas otras, bien se conocen los hábitos del ser humano, por lo que siempre tratan de ofrecernos nuevos gadgets con formas de interacción cada vez más naturales e intuitivas. Hoy tengo el placer de hablaros de uno de los avances que más cómoda han hecho nuestra vida o, al menos, han logrado simplificarla. Hablo de las pantallas táctiles, concretamente de sus orígenes. Estos son solo algunos de los datos más relevantes:
¿A quién se le atribuye la primera pantalla táctil?

Pues lo cierto es que esta historia reúne varias aportaciones. El doctor Sam Hurst desarrolló el sensor Elograph, que comenzó a comercializarse en 1971. En aquella época trabajaba en la Universidad de Kentucky como instructor y se comenta que fue en ese período de su vida cuando desarrolló esta nueva tecnología.
El doctor, que tenía ante sí la obligación de llevar a cabo un proyecto donde se requería trabajar con una gran cantidad de información, creyó que para manejar todos los datos de forma eficiente necesitaría por lo menos de la ayuda de un par de estudiantes que le apoyaran como mínimo durante 60 días.

Determinó la posibilidad de crear alguna alternativa para poder manejar toda esta información de una forma mucho más sencilla. Y fue en este preciso instante cuando desarrolló su Elograph, un sensor un tanto diferente a lo que hoy conocemos como pantalla táctil. En 1971, el propio doctor cofundó la empresa Elographics, desarrollando claves y principios de la tecnología táctil actual.
Algo sucedió unos años antes
Unos años antes de que el doctor Hurst creara su Elograph, un trabajador del Royal Radar Establishment, E. A. Johnson, fue quien desarrolló la tecnología táctil con su primera pantalla capacitiva, concretamente en el año 1965.

Una de las pruebas que demuestran estas afirmaciones son algunos de los artículos, imágenes y gráficos que fueron publicados en aquellos tiempos y años posteriores, donde se explicaban los usos que se le podía dar a esta tecnología recién ideada para el tráfico aéreo. La ficha del artículo de Johnson «Touch display—a novel input/output device for computers», publicado en 1965 en Electronics Letters, tiene su ficha bibliográfica en CiNii.
Un nuevo paso de la tecnología táctil con HP
Tuvieron que pasar unos cuantos años, ya que no fue hasta 1983 cuando HP se decidió a lanzar el que fuera uno de los primeros ordenadores en llevar incorporada en sus pantallas la función táctil. Fue el computador HP-150, que venía equipado con un monitor Sony CRT de 9 pulgadas.

Sus sensores detectaban cualquier objeto no transparente que se posicionara frente a la pantalla, aunque también hay que destacar que estos se ensuciaban mucho, por lo que siempre había que estar atentos con gamuza en mano.
Década de los 90: Tecnología táctil en dispositivos móviles
¿Y a que no adivinas qué compañía contribuyó a popularizar esta tecnología en este mercado? Exacto, nuestra querida manzana mordida Apple, y lo hizo en 1993 con su PDA Newton. En ella podíamos incluso escribir directamente en la pantalla gracias a que venía incorporada con un lápiz y un sistema con reconocimiento de escritura.

Por otra parte, en 1994 IBM salía al mercado con lo que algunos apodan como el primer smartphone, ya que ofrecía los mismos servicios que podía dar un teléfono, junto con un bloc de notas, calendario, PDA e incluso funciones de fax. Todo ello reunido y mostrado a través de un monitor táctil. Este es el IBM Simon:

Una tecnología que se ha ido perfeccionando
Con el paso del tiempo, como sucede normalmente, los dispositivos táctiles han conseguido ser mucho más asequibles económicamente hablando, y además, las patentes que se registraron en aquellos años también expiraron en su día, motivo que permitió y permite que cualquier empresa pueda desarrollar nuevos dispositivos y funciones que completen a la tecnología táctil.
Teléfonos móviles o tabletas son algunos de los dispositivos que más se han beneficiado de esta tecnología en los últimos años, haciendo que los botones, en determinadas situaciones, pasen a un segundo plano, algo que nuestros padres tardarán mucho en asimilar.

