A raíz de la publicación de Los cuentavidas, se me ocurrió recopilar en esta entrada un pequeño diccionario con algunas definiciones curiosas que usamos o inventamos en nuestro gremio de «tenderos pringaos». Aquí está:
Clientus Calfabolus o Cuentarrollus
Entiéndase como aquel cliente que va a una tienda no a comprar o a informarse de los productos que allí se venden, sino a comerle el tarro al tendero con batallitas o historias que no le interesan ni a su padre. Visto en Homotecno.
Clientus Poyaque
Dícese de aquel cliente que, aprovechando la coyuntura de que está haciendo uso de su rol como cliente, suelta un par de preguntas que, en ciertos casos, no vienen a cuento y, en otros, son incluso sobre material que no ha pasado ni por delante de la tienda. Visto en Servicio Técnico Dígame.
Clientus Poyaque Habitualis
Derivado del Clientus Poyaque. Es una versión más gorrona y caradura. No tiene necesariamente que comprar algo para soltar sus preguntas. Por lo general serán más de un par de preguntas y casi siempre sobre material que ni es nuestro ni piensa traer. Para colmo, viene con asiduidad a la tienda: es habitual, vamos; de ahí el nombre. Visto en Servicio Técnico Dígame.
Efecto OCU
Dícese del síndrome del consumidor-dictador, según el cual el cliente se cree el amo del mundo y asimila que tiene derechos que no le corresponden. Normalmente es adicto a pedir la hoja de reclamaciones. Visto en Homotecno.
Gurulollas
Combinación de «gurú» y «gilipollas». Dícese de aquel individuo con internet, labia, amigos y crédito suficiente para alzar su opinión con suficiente proyección hasta convertirse en un referente en cualquier búsqueda de Google sobre tendencias, negocios y empresas relacionadas con internet. En nuestro sector también se puede aplicar al cliente que viene a la tienda dictando sentencias absurdas y al que no llevas la contraria por no perder el tiempo. Visto en Criando Cuervos.
Peritas en douce
Pronunciado «peritas en duls», según el creador del término: «Clientes de sexo femenino, normalmente en la adolescencia tardía y con ese esplendor especial que todos conocemos. Son clientes especiales pues, en un lugar de trabajo como el mío en el que solo hay hombres, todos —hay excepciones— quieren atenderlas y salen en tromba ante la menor señal de su aparición. Y yo, desde la lejanía, oigo la señal inconfundible de que entró una de ellas: esas risitas características y alguno de mis compañeros de trabajo». Visto en ProfessionalSAT.
Transporticus Poyaque
Es un Clientus Poyaque, pero, al ser un transportista habitual de la zona, viene con asiduidad a la tienda porque su trabajo lo exige y no porque necesariamente vaya a comprar algo. Por tanto, también es un Clientus Poyaque Habitualis. La ventaja es que, al estar trabajando, su «parada» en la tienda no puede prolongarse demasiado. Visto en Servicio Técnico Dígame.

