Estamos hasta el moño de los programas con restricción de instalaciones. Hay veces que los controles antipiratería pueden crear en el cliente una sensación de agravio, ya que este observa cómo la gente que opta por las versiones no legales de determinado software vive más “tranquila”. Me explico.
Soy un gran consumidor de software no estándar, y con esto me refiero a los típicos programitas que no son sistemas operativos, aplicaciones ofimáticas, antivirus, etc. Si un programa que no es gratuito me gusta, me sirve para alguna función que es de mi interés y creo que merece la pena, lo adquiero, siempre, claro está, que su precio sea acorde a las prestaciones ofrecidas.
Aplicaciones ligadas al IMEI
Un ejemplo claro son las aplicaciones para móviles. La gran mayoría de mis terminales llevan sistema operativo Symbian y existen multitud de programas desarrollados por empresas pequeñas que hacen un gran papel y resultan muy útiles.
Otro tema interesante para un post es por qué fabricantes como Nokia siguen sacando móviles sin algunas funciones que deberían estar implementadas en el propio sistema operativo (por ejemplo, un aviso de llamadas y SMS perdidos), pero lo dejaremos para otro día.
Siguiendo con el hilo, la gran mayoría de estas aplicaciones están restringidas al IMEI de tu móvil, de manera que, cuando compras una, debes especificar el IMEI y te dan una clave que se genera a partir del número que proporcionas.
Evidentemente esto se hace así para evitar que empieces a distribuirla alegremente entre tus amigos y conocidos, pero tiene un gran hándicap: ¿qué pasa con los que solemos cambiar de móvil de manera asidua? Pues que en un gran porcentaje de casos tienes que volver a comprarla. Y claro, cuando ya has acoquinado tres veces por el mismo programa en menos de un año, el dilema moral de usar software pirata se va diluyendo en cada nueva adquisición, hasta que al final encuentras de lo más práctico el clásico keygen que genera el código de activación a partir del IMEI que le indicas.
El límite de activaciones en el PC
Y no solo ocurre en el campo de los teléfonos móviles, también en el PC. Recientemente me han ocurrido dos casos y cada vez me hacen plantearme más si este camino es el correcto.
RoboForm y Radmin: dos casos concretos
El primero estuvo relacionado con un software de control de contraseñas llamado RoboForm, que se integra en el navegador y que con un clic te permite rellenar los formularios de páginas web. Tengo compradas varias licencias (una por ordenador) y, como cada dos por tres cambio de portátil o formateo el fijo, tengo que activarlo de nuevo vía internet.
Hasta que llegó el día en que me salió un mensaje diciéndome que había superado el límite de activaciones y me obligó a escribir un correo a la empresa desarrolladora con todos mis datos y explicando lo ocurrido. Unos días después me contestaron y me comentaron que habían ampliado mi límite de activaciones. Ahora bien, ¿qué pasa con los días que tuve que estar sin el software? ¿Es admisible que yo, que tengo mis licencias originales, tenga que esperar a poder usar mi compra y el usuario pirata pueda hacerlo desde el primer momento? ¿Es esta una manera de tratar a los clientes?
El otro caso implica a un software de control remoto, Radmin, con el cual me ocurrió exactamente lo mismo. Fue tal el cabreo que me entró al ver el mensajito de error, que lo que hice fue usar un programa gratuito que ya había usado hace algún tiempo y que en su nueva versión parecía funcionar muy bien: UltraVNC.
El cliente legal no debería salir perdiendo
Señores desarrolladores: si un cliente hace el esfuerzo económico de adquirir sus programas, y esto hoy en día no es moco de pavo dada la facilidad que hay para encontrar versiones pirateadas, ¿es lógico que ustedes lo puteen de manera que conviertan la experiencia en algo “traumático”? Si esta es la manera de crear sensación de valor en el usuario final, apañados vamos.


Pues no es lógico, como tu bien dices pero… ¿qué alternativa les queda?.
Un saludo 🙂
Privateer
Hola Privateer. La alternativa debe ser buscada por ellos, no por el cliente. No es mi misión saber cómo proteger un software, mi misión es pagar por mis licencias legales y mi derecho obtener un software que cumpla con los requisitos que yo pido (para eso normalmente antes lo pruebas) y que no me dé por el saco por el hecho de cambiar mucho de ordenador.
No estoy en contra de las medidas antipiratería, pero sí de las que suponen una molestia para el cliente legal que hace que éste perciba que con un software crackeado tendría menos dolores de cabeza.
Como cuando compras un Portatil con el XP instalado (y pagado claro está) y luego no te vale para otro portatil y mucho menos para un pc… por eso mucha gente comenta que casi mejor ahorrarse el S.O. , por poco que sea, y le meten uno pirata y a correr…
Es lo que hay cuando vas de legal… ZAS!! En toda la boca. Y yo estoy en las mismas con un programilla para personalizar la PDA. Es un abuso, pero esta claro que este abuso que al comprador «de pago» le causa ciertos males, está provocado por evitar que el piratilla de turno se pase de la raya. Lo que pasa es que al final el tiro sale por la culata.