Ya estaban tardando: Los editores de libros entran en la lucha contra la piratería digital


Según podemos leer en IDG, “Otro jugador llega a la lucha contra la piratería. Se trata de Cedro, asociación que agrupa a autores y editores de libros y publicaciones, quien acaba de decidir que va a entrar en la Coalición de Creadores. La aparición en escena del libro electrónico puede ser uno de los detonantes de esta incorporación.

"Los autores y editores no pueden estar ajenos al trabajo que se está realizando desde la coalición y ahora toca conseguir una sociedad responsable con la cultura", aseguró Magdalena Vinent, directora general de Cedro, quien además puntualizó que, a pesar de no disponer de cifras oficiales, “a lo largo de 2009 hemos recibido más de 200 notificaciones de nuestros socios referidas a sitios de Internet que, generalmente, han terminado por retirar de sus servidores las copias ilegales”.

Y es que lo comentaba yo con mis amigos y conocidos a raíz de haberme comprado el lector de libros electrónicos Papyre (más info en este post). Habiendo pasado unos pocos días desde que lo tengo, acumulo una biblioteca de unos 2000 libros almacenados, teniendo en cuenta que unos 1000 ya vienen con el dispositivo. De ellos, una grandísima parte los tengo ya en formato papel, pero dada la más que excelente experiencia de lectura del Papyre los quería tener en digital porque, sinceramente, las ocasiones en las que recurriré  a un libro “de los de toda la vida” a partir de ahora serán muy muy pocas. Considero el lector de ebooks la mejor compra que he realizado en años, al igual que muchísima más gente que ha dejado esta opinión en varios blogs y foros que he podido visitar al respecto.

Como decía, comentaba yo con más gente que esto suponía un cambio igual o incluso peor (para las editoriales) al que supuso internet y las descargas para la industria musical. Porque si nos quejamos de que las discográficas viven ancladas en el pasado, usando como base de su negocio un soporte físico (el CD) que cada vez más va quedando obsoleto… imaginaros cómo será en el caso de las empresas que viven de los libros.

Afirmaba yo que había que encontrar una manera de comercializar los libros que tuviera rentabilidad para todos: editores, escritores y lectores. No entraré en la ventaja evidente que supone para el planeta, y el ahorro en papel que implica. En una de mis divagaciones utópicas, exponía que para mí el modelo ideal sería la venta de los libros en formato digital sin restricciones de DRM a un precio mucho más contenido que el normal (en vez de unos 22 euros para una novedad, unos 10 euros para su versión digital). Yo los pagaría, sin duda, por poder disfrutar de un título que me guste y con la seguridad de que no proviene de fuentes desconocidas (y por tanto sabiendo siempre que la traducción estará bien hecha, que las imágenes que pueda llevar no habrán sido eliminadas por conversiones dudosas y que podré conseguirlo en el formato que mejor se adapte a mi lector de ebooks).

Pero claro, la realidad siempre te da con fuerza en la cara. Al leer noticias como la que he indicado al principio del post, observamos que lo primero que están haciendo es construir la casa por el tejado: planificar ataques contra la piratería, en un movimiento que demuestra que las editoriales no se están dando cuenta de los malos resultados que les está dando ese modelo a las discográficas (por algo la SGAE es una de las entidades más odiadas por la población en general, y de las más vilipendiadas en internet).

En vez de planificar estrategias de fomento de compra original (por ejemplo, añadiendo extras al libro digital como biografía del autor, ya que no estás limitado por el tamaño y peso del ejemplar) vamos a centrarnos en atacar al que se descarga contenido sin pagar. Y eso que los lectores de ebooks todavía están en pañales y hay muy poca gente que los tenga, sin contar con que hay una cantidad ingente de personas que por mucho que les guste un lector electrónico no cambiarán la experiencia de leer en papel por nada del mundo.

Veremos a dónde lleva esta metodología, aunque por mi parte lo tengo más que claro.

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Juanjo

Me llamo Juanjo y en un sucinto resumen se podría decir que soy un informático adicto a las series, el cine y la lectura, además de apasionado por los ordenadores, móviles, gadgets, internet, videojuegos… lo que viene a ser un geek ;).

  • La cuestión, en último término, es que intentas aconsejar a los demás cómo llevar su negocio. Lo cual es perfecto. Pero el problema no es ése. El problema, por no salirnos de tu ejemplo, no es que le digas a Papyre el precio que tú consideras razonable. El problema es que o te lo vende por lo que tú quieres, o te lo llevas sin pagar. Y además te montas una paja mental para justificarlo.

    En mi boda hubo chimpún y música enlatada que yo mismo seleccioné y grabé. A los del chimpún les pagué religiosamente pero por supuesto a los otros ni se me pasó por la cabeza. Es esa mentalidad la que hay que cambiar. Como dices los que ofrecen el producto tendrán que adaptarse a los nuevos tiempos. Y eso estoy seguro que ocurriría en un mundo utópico como el que imaginas, pero para eso tenemos que cambiar esa mentalidad de que podemos utilizar el trabajo de los demás para nuestro disfrute sin darles nada a cambio. Cuando ocurra (si ocurre) no solo el mercado se corregirá automaticamente, sino que entidades como la SGAE dejarán de tener razón de ser.

  • Homotecno

    Hola Arroyero, gracias por tu excelente comentario.

    Entiendo tu punto de vista perfectamente. Esta es una discusión eterna, en la que todos los argumentos se han puesto sobre la mesa en repetidísimas ocasiones, tanto por los que comparten mi opinión como por los que comparten la tuya.

    El caso es que, desde mi manera de ver, no hemos de olvidar que estamos hablando de personas, más concretamente de españoles (por matizar). Pensar que la mentalidad va a cambiar a corto plazo es, quizás, más utópico todavía que lo que comentaba yo de que las editoriales y discográficas se adapten a las nuevas tecnologías de manera eficiente.

    Cuando planteamos un problema, tenemos que tomar como base una realidad vigente. Y, disculpa por ser tan claro, esa realidad es que la gente va a seguir bajándose cosas de manera gratuita. Si queremos cambiar la mentalidad, cosa en la que no puedo estar más de acuerdo contigo, no podemos emplear métodos (represión) que ya hemos comprobado con creces que no han acabado con el problema, más bien al contrario, han conseguido que la gente vea a los autores y sus representantes como verdaderos chupópteros (además es que se lo han ganado a pulso). Si vieras la cantidad de gente a la que he oído “me voy a bajar el disco xxxxxx y que le jodan a la SGAE y compañía, que para eso me cobran una pasta en el canon”. Lo que estamos haciendo es dar justificación a algunos para que sigan pirateando. No es el camino.

    Soy partidario de pagar por lo que consumo, no podría ser de otra manera pues tengo claro que los autores no pueden vivir del aire. Cuando Amaral sacó su último disco vía online, no tardé ni un minuto en comprarlo:

    http://homotecno.com/amaral-emule-y-msica-online-legal/

    Otro aspecto a tener en cuenta es que tanto la música como los libros y el cine son considerados elementos culturales. Tal carácter hace que el legislador no penalice actos como la copia privada de los mismos (evidentemente si no hay ánimo de lucro). Un precio justo y popular debería ser obligatorio por ley, el último best seller que me compré hace muy poco me costó creo recordar que unos 22 euros. Sinceramente, me parece una pasada, porque encima no es que estuviéramos hablando de encuadernaciones de lujo. Para acabarlo de rematar ese mismo libro lo empecé en papel y lo estoy continuando en el Papyre. Evidentemente no compré mi ejemplar digital, ya lo pagué con creces en su versión “normal”.

    Otro aspecto más a tener en cuenta es la falta de competencia en esos mercados. Cuando un libro o disco sale a la venta, el precio lo marca prácticamente la editorial o la discográfica, y es difícil (por no decir imposible) verlo a diferentes precios en distintas tiendas. A donde quiero ir a parar es que esos mercados funcionan a base de imposición de precios, no hay competencia real, porque quien tiene los derechos es quien explota el producto.

    Queramos o no, la tecnología viene para quedarse. El libro electrónico es, para mí, una auténtica revolución (mejor dicho, lo será). Una vez lo has probado, te das cuenta de que va a ser imparable. Todavía está en pañales y los precios, aunque no son altos, no son “populares”. Todavía están a tiempo de verlo venir y preparse de la manera que la gente, los consumidores, quieren (y no la que nos quieran imponer para seguir ganando dinero a espuertas).

    Tú te quejas del mercado, de la gente que “no hace lo que debe, que es pagar y callar”. Yo opino que el cliente manda, nos guste o no, así que o nos adaptamos… o ya sabemos lo que va a pasar.

  • Estamos de acuerdo en lo fundamental, pero resumiendo:

    – Es fundamental que el mercado no esté manipulado, como lo está si se fijan precios fijos por el estado (¿por qué crees que Amazon aun no se ha implantado en España?).

    – No es que la gente deba “pagar y callar”. Tiene en sus manos un poder incalculable, que es “no comprar” y por supuesto quejarse y organizarse. Se pueden hacer maravillas con éste método pero siempre que el mercado no esté desvirtuado.

    – Por último, lo que me indigna no es que la gente se baje cosas – todos lo hacemos – sino que se haya creado esa filosofía absurda para justificarlo. Sentemos la base de que no está bien, y luego veamos qué se puede hacer. Que algo no se pueda impedir no significa que debamos alabarlo.

    Y sí, algo me dice que esta conversación la tendremos con frecuencia 🙂

  • Los editores tienen la oportunidad de coger este nuevo mercado por los cuernos. A mí me gustaría encontrar vitrinas o estantes en las librerías con libros digitales (no sé, grabados en tarjeta o conectando nuestro lector a un ordenador de la librería y descargarnos el libro que acabamos de pagar). Ofertas de las grandes editoriales de lectores y libros… En fin, que aprovechen ahora que empieza y aprendan de los errores de la industria del disco.
    Si, por el contrario, criminalizan al posible cliente e ignoran o ningunean el mercado digital, les pasará como a la industria musical: cuando quieran reaccionar será tarde.

  • La lectura por medio de un lector digital es bastante buena, aunque yo me sigo posicionando entre esa gente que prefiere el formato en papel.. no se, es cómodo, no cansa nada la vista, pero pensándolo bien todas estas ventajas también las tienen lo e-books con aparatos como el tuyo.

    Por supuesto que cada uno va a tratar de defender lo suyo, pero si ciertos sectores no se adaptan se les va a hacer muy difícil, espero que el sector de los libros reaccione bien.

    Igualmente que los libros físicos sigan siendo una alternativa y no desaparezcan!

    Y con respecto a la piratería, es un problema demasiado dificil de combatir, principalmente para los libros, que no son mas que texto que puede reproducirse muy facilmente. Y la gente tiene tendencia a conseguir gratis todo lo que pueda, y veo casi imposible quitarles esa tendencia, por eso hay que darle un valor añadido a lo que se vende de pago, y a un precio asequible que haga que la alternativa pirata no sea tentadora.