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Wallapop: opinión y experiencias tras unas semanas de uso. El salvaje oeste.


Wallapop y el porqué de empezar a usarlo

Pocos usuarios activos de móvil habrá hoy en día que no conozcan, o les suene, la aplicación Wallapop. Para aquellos que no, comentaré brevemente que se trata de un programa para móviles y tablets destinado a que la gente pueda vender, de manera rápida y sencilla, artículos nuevos o de segunda mano de los que quiera deshacerse. El título que podemos observar en su web es “Wallapop, gana dinero vendiendo aquello que no usas y encuentra oportunidades cerca de ti”. Tal y como está tan de moda hoy en día, Wallapop basa su filosofía en la geolocalización: su elemento diferenciador es que se centra en mostrarte artículos que se encuentran a la venta a corta distancia de donde estás (aunque lógicamente es ajustable).

Pues bien, creo poder afirmar con total rotundidad que ninguna app ha creado en mí tantas ganas de hacer un post como esta, al menos que yo recuerde ahora mismo. Inevitablemente hablaré de aspectos técnicos pero la idea de este post ha surgido más por el lado humano, que es el que me ha resultado más “pintoresco”.

Wallapop portada web

Se da la casualidad de que un servidor tenía acumulados algunos productos de tecnología que me interesaba vender. Así que un día dejé la procrastinación a la cual le tengo tanto apego y me puse manos a la obra, empezando por instalar e investigar la app la cual tenía en el punto de mira desde hacía tiempo. Vamos con el análisis:

Apartado técnico de Wallapop

Lo primero que tengo que decir es que a nivel de interfaz, es un prodigio de sencillez y comodidad. Poner un artículo a la venta es cuestión de unos míseros minutos (si tienes las fotos preparadas y la descripción es corta, hablaríamos de segundos). No me pareció por tanto ninguna sorpresa ver que hay otro programa que prácticamente copia, de manera totalmente descarada, a Wallapop: Letgo. Desconozco si hay algún acuerdo entre ellos pero sin duda el parecido es bochornosamente grande, con la salvedad de que Letgo tiene muchísimos menos usuarios por lo que he podido experimentar.

A nivel tecnológico, algunas pequeñas pegas sí he podido encontrar durante estas semanas. Concretamente y como elementos más destacados:

1.- Las notificaciones han fallado en algunas ocasiones (por ejemplo, te llega un mensaje y no se notifica, te das cuenta cuando entras a la app). Hace nada se ha producido una actualización que según parece está encaminada a mejorar el sistema de mensajes, esperemos que se haya arreglado.

2.- En una ocasión me volví majareta intentando publicar una venta sin que cesara de aparecerme un error genérico que me lo impedía, cuando al final descubrí que por lo visto la descripción era demasiado larga  (un bug no muy entendible, ya que lo más normal es que se mencionara que ese era el problema cuando aparecía el error).

3.- Fallos al mostrar el contenido, que creo adivinar se corresponden a períodos en los que hay sobrecarga en los servidores de la aplicación.

Por lo demás, poco que añadir ya que como digo el programa funciona bastante bien en líneas generales.

Apartado humano de Wallapop

Aquí es donde la cosa empieza a ponerse divertida. Cualquier expectativa que pudiera tener al respecto, se vio “superada” con creces. Si ya suelo destacar por ser un escéptico social, y cuanto más mayor me hago más se acentúa esa característica, sólo me faltaba entrar aquí para observar hasta qué punto hay gente cuyo morro puede superar cotas que ni el Everest ;).

La verdad es que creo que este tema podría dar para un estudio psicológico-social que sería interesantísimo. Me gustaría poder dilucidar si dichos comportamientos corresponden a que el anonimato los facilita (el hecho de no tener que hablar cara a cara sin duda lo debe favorecer), o es que aplicaciones como esta atraen a cierto tipo de personas. Sin duda no se puede y no se debe generalizar, pero Wallapop me ha hecho sentirme como si estuviera en un zoco, rastro o mercadillo repleto de vendedores con demasiado optimismo a la hora de poner los precios y compradores con demasiadas ilusiones (por no decir otra cosa) en el momento de proponer contraofertas. En pocas palabras, me esperaba algo quizá más serio o profesional, pero la realidad me hace ver que una app gratuita y masificada no es más que el reflejo de las personas que la usan.

Empecé en Wallapop poniendo unas tarifas muy buenas para los productos que iba insertando en la app, pensando que cualquier persona realmente interesada en ellos sería capaz de ver (sólo había que hacer una búsqueda por Google para ello) que dichos precios eran más que justos para las dos partes. Pronto la cruda realidad me dio una bofetada en toda la cara: aquí no estás tratando con compradores racionales, sino con buitres que necesitan convencerse de que te han timado para sentirse orgullosos de su adquisición y poder presumir de ello después ante familiares y amigos. Así que al final tuve que aprender a golpes y hacer lo que hacen todos: pensar el precio que quieres y publicar uno un poco más alto, sabiendo que te van a regatear sí o sí (al menos en un 99% de las ocasiones, así va a ser).

Veamos algunos ejemplos:

Wallapop ejemplo de conversación

En la foto superior observamos una conversación que un servidor tuvo a mediados de Agosto. Tenía a la venta un Samsung Galaxy S6 Edge nuevo a estrenar, precintado y con su factura para la garantía, junto con un cargador inalámbrico para él (original de Samsung), puesto a la venta todo por 599 euros (un precio muy bueno en ese momento pero que estaba dispuesto a bajar un poco cuando me regatearan). Podemos ver como el usuario Jordi primero hace varias preguntas que indican su posible interés en el producto para, finalmente, lanzar la estocada tacañera y hacer una contraoferta de… ¡400 euros! Vamos, 200 euros menos que el precio publicado… casi nada. Tengamos en cuenta que el precio de venta oficial del móvil y el cargador estaría alrededor de 750 euros en tiendas, por lo tanto, el tío Jordi quería llevarse lo mismo pero por casi la mitad de precio. A eso le llamo yo ser optimista, o mejor buitre, porque muchos esperan encontrar a una persona desesperada económicamente que ceda ante tal vileza.

Otro ejemplo curioso:

Wallapop ejemplo de conversación (2)

 

Aquí la amiga Concepción me plantea cambiarle el S6 Edge+cargador inalámbrico por una cría de perro dóberman. Quitando el hecho de que ya de por sí es extraño proponer cambiar un perro por un móvil, lo mejor es cuando busqué por internet que podría costar un cachorro de dicha raza y ver que se movían alrededor de 250-300 euros. Un negociazo para Concepción, sin duda, si se diera el caso de que alguien que no estuviera en sus cabales accediera a la proposición.

Otra especie que también pulula por el ecosistema de Wallapop y que me hace mucha gracia son los “cagaprisas”: gente que se cree que si te lanza una oferta totalmente descabellada y añade cosas como “y te lo compro ya”, “voy hoy mismo a por él”, “nos vemos hoy y me lo llevo”, etc. te va a convencer mejor:

Wallapop ejemplo de conversación (3)

En la foto de arriba, podéis ver que el usuario Álvaro me dice que me paga 130 euros menos de lo que pone el anuncio… pero eso sí, me lo ofrece “hoy mismo”. ¿Y mañana cuánto será? A eso le llamo yo un genio del marketing, de aquí seguro que pasa a ser contratado en Media Markt como planificador de ofertas.

Hay casos de carroñeros que son especialmente sangrantes, como este:

Wallapop ejemplo de conversación (4)

El contexto de la imagen anterior es que yo vendía un S6 Edge por 549 euros, y la usuaria Araceli me ofrecía 450. Podía parecer un caso más de buitre tacañero de los muchísimos que ya había visto a esas alturas, pero este tenía un aliciente que lo hacía especial: la misma usuaria tenía a la venta en ese momento un S6 normal (es decir, no la versión Edge, y por tanto más barato) por 500 euros. Dicho de otra manera, ella vendía un S6 normal por 500 (creo recordar que encima usado) y quería comprarme a mí un S6 Edge por 450 (nuevo a estrenar). El colmo de la cara dura.

Luego están los “cambiantes”, un ejemplo de los cuales ya hemos visto en el caso del dóberman. Aquí os pongo otro caso de esta especie, que es la que más abunda en Wallapop:

Wallapop ejemplo de conversación (5)

Se le debe reconocer a este usuario que le pone pasión al asunto, un poco más y casi me hace creer que me hace un favor y todo. A destacar el hecho de que diga “el note tiene 50gb de capacidad” cuando dicho modelo se vendía con 32 gigas, supongo que quiso redondear hacia arriba. Pero aún mejor es este:

Wallapop cambiar

El usuario Javi quería cambiar mi LG G4 en cuero negro (nuevo, a estrenar, precintado y con factura) y con un valor en tiendas de alrededor de 500 euros en ese momento, por un BQ Aquaris e6 cuyo coste en tiendas es de unos 275 euros. Todo un estratega de la negociación.

Voy a ir finalizando con unos pocos ejemplos más:
Wallapop ejemplo conversación (9)

 

Wallapop ejemplo conversación (5)

 

Wallapop ejemplo conversación (6)

Otros aspectos negativos

Aparte de todo lo expuesto hasta ahora, hay algunos pequeños detalles relativos al ámbito humano de la aplicación que también pueden resultar negativos. Mucha gente, ante el hecho de la gratuidad de la app y que sea tan sumamente fácil poner un anuncio, se ha dedicado a inundar de objetos totalmente inverosímiles con el fin de sacarse de encima los trastos que han encontrado, por ejemplo, en casa de su fallecida abuela… “¿cómo que vamos a tirar esta silla que compró la yaya cuando era joven? No hombre no, lo pongo en el Wallapop y aunque esté hecha polvo le añado el adjetivo ‘vintage’, que eso siempre vende”:

Wallapop silla vintage

Otra lacra que te vas a encontrar en Wallapop son los “mareadores”: gente que te asegurará por activa y por pasiva que quiere el artículo, que mañana queda contigo…. y luego cambian de opinión al cabo de unas horas. Esto te puede ocasionar perder oportunidades, como me ocurrió a mí al contactarme a la vez un interesado de mi ciudad y otro de mucho más lejos por uno de los móviles que tenía a la venta. Como el de mi ciudad me aseguró que al día siguiente quedaríamos para formalizar la compra, le dije que no al otro por no tener que meterme en jaleos de envíos, para luego encontrarme que unas pocas horas antes de la cita el usuario me escribía diciendo que le había surgido un imprevisto económico (qué casualidad, le había salido ese problema entre las 12 y pico de la noche y las 9 de la mañana). Y os aseguro que es algo muy frustrante.

Por no hablar, claro está, de la posibilidad de fraudes y engaños, como el que le hicieron a este pobre chaval con billetes falsos. Os aconsejo encarecidamente que lo veáis si pensáis vender en Wallapop, Milanuncios o derivados:

Conclusiones

Después de estas semanas de uso, debo decir que Wallapop me parece una gran idea y creo que está muy bien pensada y desarrollada. Pienso que le queda un largo camino por delante y voy entendiendo las grandes cantidades de dinero que están invirtiendo algunas empresas y sociedades de capital riesgo en el desarrollador de la aplicación. Las posibilidades de una futura monetización son muy altas (de hecho ya han empezado pruebas con un sistema de pago in-app parecido a PayPal del que cobrarán una comisión, destinado a que los usuarios puedan pagar sus compras sin efectivo de por medio). Supongo que con el tiempo se añadirán también opciones para destacar anuncios, perfiles de vendedores profesionales, etc.

En lo que respecta al ámbito humano de Wallapop, es decir, sus usuarios, imagino que a estas alturas ya habrá quedado más o menos claro lo que he querido decir cuando he confeccionado el título de este artículo. La conclusión que se puede sacar es que Wallapop es un hábitat salvaje en el que muchos vendedores van a la caza del tonto y la gran mayoría de compradores van a la caza del desesperado (o de un tonto todavía más grande).

Hay que ser justos también y comentar sus cosas buenas, que haberlas haylas. Una de ellas, y para mí muy importante, es que el hecho de hacer tratos en mano con gente que vive cerca te ahorra el rollazo de tener que preparar paquetes y su posterior envío (con las posibilidades de que se pierda por el camino). Además, el hecho de que te hace socializar y conocer a gente muy variada, e incluso con algún comprador/vendedor es posible que establezcas una relación amistosa que vaya más allá de la compra/venta en sí. De su facilidad y rapidez de uso ya he hablado anteriormente.

Si eres vendedor y te vas a lanzar a la aventura de Wallapop, ten en cuenta lo expuesto en este post y piensa que aunque pongas un precio que sea objetivamente un chollazo, siempre te van a regatear. Así que lamentablemente no puedo más que aconsejar que hinches un poco para que luego tengas más posibilidades de negociación. Mucho cuidado con los fraudes. Y, sobre todo, aplica la máxima de “hasta que no está cobrado, no está vendido” y no le digas que no a nadie por mucho que tengas otra persona que te asegure que te lo va a comprar “mañana”.

Si eres comprador, mi consejo es que siempre mires por internet lo que costaría el artículo que te interesa si fuera nuevo y observes bien en qué estado se encuentra el que te ofrecen. Si ves un chollo, no te pases con el regateo y no ofrezcas precios con rebajas descabelladas, lo que te puede pasar es que te lo quiten de las manos o que el vendedor pase de ti y el chollo se lo lleve otro por querer ir de listo.

¿Alguno de vosotros ha tenido experiencias en Wallapop o similares? Estaré encantado de que me la cuentes en los comentarios.

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Juanjo

Me llamo Juanjo y en un sucinto resumen se podría decir que soy un informático adicto a las series, el cine y la lectura, además de apasionado por los ordenadores, móviles, gadgets, internet, videojuegos… lo que viene a ser un geek ;).