Una tormenta solar y de vuelta al medievo

Adiós a toda la tecnología que tenemos en casa o el trabajo, adiós a las telecomunicaciones y cualquier circuito eléctrico que conozcamos, adiós a toda forma de vida tecnológica existente que tanto nos simplifica y alegra el día. Ya sabéis mi afición por hablar sobre temas apocalípticos y evaluar siempre el “¿Qué pasaría si…?” Pues bien, hoy centraré el texto en base a las tormentas solares, un fenómeno que podría mandarnos a la época medieval, cuando no se conocía la utilidad de un simple cable de cobre.

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Soy un exagerado, lo sé, imagino que habrá alternativas y no todo estará perdido, pero viendo la cantidad de riesgos a los que estamos expuestos, es imposible no acertar en alguno, y espero que no sea con éste. ¿Por qué digo todo esto? Porque desde hace ya unos días, la propia NASA fue la encargada de informarnos acerca de una reciente erupción solar que habría provocado la emisión de toneladas y toneladas de partículas que se encuentran de camino a nuestro planeta.

Estas partículas no suponen un problema para nuestra salud, al menos eso es lo que se dice, ya que siempre se piensa en erupciones “relativamente” pequeñas, sin embargo, sí pueden suponerlo para cualquier circuito eléctrico y sistema de telecomunicaciones que conozcamos, ya que la propia radiación es capaz de interferir en su normal funcionamiento, llegando a fundir circuitos y tumbar satélites.

Pero, ¿Qué es una tormenta solar/geomagnética?

Nuestro planeta cuenta con una capa que lo rodea completamente llamada magnetosfera, la cual repele la gran mayoría de partículas altamente cargadas de energía procedentes del Sol, es decir, hace de escudo y nos protege de factores como la radiación.

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Ahora bien, una tormenta de este tipo emite tal cantidad de vientos solares que si su intensidad fuera muy elevada, y la onda de choque se dirigiera hacia la Tierra, la magnetosfera se vería seriamente afectada, por lo que se originaria este fenómeno y comenzaría a repercutir en todo el sistema tecnológico que se topase por el camino. Actualmente existen tres fases diferentes para este tipo de tormentas:

1º Fase. La radiación que ha sido emitida desde el Sol a través de una erupción, llega a la Tierra en apenas 10 minutos escasos, y una vez lo hace, los primeros en sufrir las consecuencias son los satélites, los cuales pueden verse obligados a modificar forzosamente su órbita y caer en la Tierra al verse atraídos por la fuerza gravitatoria de la atmósfera, la cual se expande.

2º Fase. A pesar de contar con la propia atmósfera y la magnetosfera como escudos naturales para este tipo de radiaciones solares, con la tormenta de radiación se logra alterar su funcionamiento y penetrar, y cuando esto sucede, aparecen circuitos quemados y en casos extremos, también ambientes perjudiciales para el ser humano.

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3º Fase. Es curioso, pero esta es la parte más peligrosa, y a pesar de que en las anteriores fases ya se han dado casos de circuitos quemados y satélites estampados contra la superficie, esta última fase es la más peligrosa, ya que si esta onda llega orientada hacia el Sur, tendríamos los satélites muertos, todos los transformadores eléctricos y sistemas de comunicación dañados y quemados por todo el mundo. Mientras que si esta onda está orientada hacia el Norte, la magnetosfera hará que rebote con ella y los daños serían menores.

Contamos con antecedentes

Este tipo de fenómeno no es nada nuevo, no se descubrió ayer, sino que ya llevamos unos cuantos años sabiendo de su existencia y conociendo sus efectos en alguna que otra ocasión. La más reciente fue en 2012, cuando los efectos de una moderada tormenta geomagnética hicieron necesario desviar las rutas de varios aviones para evitar su paso por los polos, alguna que otra central eléctrica dañada y fallos en sistemas de comunicaciones.

Según se recoge en algunas crónicas, en el año 775 ocurrió “algo” que atemorizó a las personas de aquellos tiempos. Hay que tener en cuenta que por aquellos años, la simple estela de un cometa era interpretada como un cambio de Papa, una nueva guerra o que el peligro se acercaba. Aunque en realidad, tampoco hemos cambiado mucho, ahora que comparo.

Aparecieron señales ardientes y serpientes en el cielo, donde muchos las apodaron como “cruces rojas”. Este y muchos otros relatos recogidos del momento, han servido como argumento y prueba a los científicos para demostrar que entre castillos y señores, en un siglo donde no existía absolutamente ningún circuito ni iPhone, la Tierra recibió tal descarga energética procedente del Sol que dejó asombrado/atemorizado a cualquiera que estuviera presente.

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¿Y si sufriéramos una tormenta extremadamente grande?

Según los estudios, la tecnología que hoy conocemos y gozamos llegaría a su fin, lo cual no quiere decir que perdiéramos todos los conocimientos ni avances logrados, sino que todo lo que se encuentra dispuesto y en modo ON, pasaría a quemarse y quedarse completamente inutilizado. Los cables de la red eléctrica se fundirían, la telefonía no serviría para nada, centrales ardiendo y una más que posible lluvia de satélites cayendo a la tierra. Sí, tampoco podríamos seguir Inforadictos.

El principal problema no sería éste, ya que, teniendo los conocimientos para recuperarnos del duro golpe, podríamos reponer casi todo. Sin embargo, la sociedad se colapsaría, ¿Qué crees que pasaría si no existiera “señal” en nada? No habría dinero, ni comunicaciones, ni alarmas conectadas, ni ningún tipo de servicio que pudiera mantener a la población tranquila y en orden, por lo que empezaría el caos, el apocalipsis tecnológico y durante unos días, volveríamos al medievo…


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Andrés

Ingeniero informático en formación. Desde que nací con un ordenador bajo el brazo, consumo tecnología casi a diario. Me gusta escribir sobre aquello que merece la pena y me declaro fan incondicional del social media y la redacción.

  • PabloskyP4P

    Te olvidas de algo aún más divertido: Al estropearse el suministro eléctrico a nivel global y los motores (las baterías) de casi la totalidad de la flota de vehículos del mundo ocurriría una cosa supergraciosa: Desabastecimiento de alimentos a nivel global y pérdida de agua potable en todas las ciudades en el acto.

    O dicho de otra manera, teniendo en cuenta que reparar este desastre se estima en (como poco) 6 meses, hablaríamos de MILLONES DE MUERTOS en la primera semana.

  • Juan Pablo

    Ademas del suministro de alimentos, que sucedería con las centrales nucleares? supongo que sin suministro eléctrico no se las podría controlar, y tendríamos muchos casos como los de chernobyl y fukushima dando vuelta el globo, la humanidad a la larga sobreviviría, pero grandes zonas del mapamundi quedarían inutilizables por los seres vivos.

    • Para pelicula de desastres para el domingo a las 4 de la tarde no esta mal el argumento, pero como argumento real lo veo muy cogido por los pelos…

      Las centrales nucleares tienen fail-safes mecanicos que no se verian afectados por un pulso electromagnetico, de manera que se abriria la valvula (tambien mecanica) para reducir la presion y el material nuclear quedaria inerte.

  • Andrés

    No hay duda de que sería una catástrofe si sufriéramos las consecuencias de una de estas “grandes” tormentas. No tenía mucha idea sobre este fenómeno hasta que me he interesado por él, y la verdad es que cada vez que pienso en algo que no se viese afectado, me aparecen 5 nuevas cosas que sí, como la falta de agua potable y las centrales nucleares que comentáis.