Un cinturón solar en la Luna

¡Atención! Por ahora solo se trata de un proyecto, algo que se prevé llevar a cabo en un futuro no muy lejano y que sería fantástico si fuera posible, pero no hay que volverse locos todavía, porque cuando uno lee dos líneas y ve 4 imágenes sobre esto, se queda rascándose la cabeza intentando comprender cómo pretenden hacerlo con los medios que hoy tenemos.

La idea es rodear la luna con un cinturón de paneles solares, que capten energía del Sol y la envíen a la Tierra para que podamos utilizarla sin necesidad de depender del resto de combustibles. Suena bien, pero ¿Un cinturón? Seguro que ya estamos imaginando un anillo en órbita que rodea la Luna, pero lo cierto es que no, más aún cuando todavía no somos capaces ni de disfrutar del aeropatín de McFly, por lo tanto, paciencia.

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Pero, ¿Quién está detrás de todo este gran proyecto que parece más de guión de ciencia ficción que de realidad? Pues hombre, me extrañaría que lo hubieran ideado otros la verdad, solo podía esperar que fuera de aquellos que parece que nacieron con la palabra “innovación” en el ADN, allí donde los megaproyectos siempre han estado a la orden del día, y sí, hablo de los japoneses, concretamente una empresa dedicada a la ingeniería civil y la construcción llamada Shimizu Corporation.

Luna Ring, así se va a llamar esta gran planta solar

11.000 kilómetros de longitud por 400 de anchura, estas serán las dimensiones del anillo que rodeará a la Luna, aunque mejor dicho, recorrerá, ya que estos paneles solares irán instalados en su superficie, es decir, en el suelo, uno al ladito del otro como se hace aquí. Digamos que será una autopista lunar completamente bestial, pero que será capaz de recoger tal cantidad de energía que seguro que modificará muchas costumbres y modelos de negocio.

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Se han hecho cálculos de la energía que podremos obtener, y se ha estimado que serán unos 13000 Terawatts continuos, que por si no sabes qué son, digamos que Estados Unidos en verano consume 1050 Gigawatts, ahora hagamos comparaciones…

Pero, ¿Cómo funcionará esta planta?

Lo hablaba tomando un café ayer y la verdad es que estábamos imaginando cómo se podría traer toda esa energía captada a la Tierra, ¿Os imagináis a un pequeño japonés con una alargadera intentando saber cómo puñetas se podría enchufar?, dado que no somos expertos en la materia y estamos muy verdes, es comprensible, aunque es evidente que algo hay pensado para esto.

Microondas y láser, esta sería la forma de enviar toda esa cantidad de energía, para ello, se ha determinado que cada X distancia se construya en la superficie lunar unas antenas de 20 kilómetros de diámetro, sí, pequeñitas, pero igual de grandes que las que se construirían en la Tierra como receptoras, así captarán la energía y posteriormente la transformarán en electricidad e hidrógeno.

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¿Y con qué piensan construir este cinturón?

No sé cómo andaremos de recursos aquí por la Tierra, pero 400 kilómetros de ancho por 11000 de largo no es una superficie que digamos pequeña, y dudo que alguien pueda producir tal cantidad de materiales o las tenga en su almacén.

La idea es extraer la materia prima de la propia corteza lunar, que a base de varios procesos se pueda crear el concreto y poder construir todas las estructuras que soportarán los paneles solares encima. Si estáis pensando en echar el currículum para trabajar como mano de obra, no lo hagáis, acabaría el paro en nuestro país pero lo cierto es que Shimizu Corporation pretende emplear robots para tal fin.

Se trata de un proyecto que permite abastecernos con energía renovable sí, bueno para la Tierra y nosotros también, pero que será accesible a todo el mundo por igual como dicen, ni de coña si no es con dinero por delante, es decir, estaremos en las mismas de siempre, ya sea Shimizu Corporatión, EEUU o Electricidad Ramiro S.L., siempre se tratará de un negocio. De todas formas, es un proyecto, algo que hoy por hoy no se va a hacer pero que quien sabe qué pasará dentro de una década…


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Andrés

Ingeniero informático en formación. Desde que nací con un ordenador bajo el brazo, consumo tecnología casi a diario. Me gusta escribir sobre aquello que merece la pena y me declaro fan incondicional del social media y la redacción.