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La crisis afectará al sector tecnológico más de lo previsto

crisis Desde hace tiempo no dejo de leer en varios blogs que la crisis (o, como lo llama Lolo con sorna, “retropropulsión económica“) afectaría en menor medida al sector tecnológico que a otros campos. Y ahora no me estoy refiriendo especialmente a las tiendas de informática, sino más bien a las empresas y negocios online.

Al comercio minorista de informática, o en otras palabras, a “las empresas con local propio de cara al público que se dedican a la venta de material y servicios informáticos”, hace ya tiempo que lo vienen notando. Sólo tenemos que leer los últimos posts del compañero que gestiona Locuras informáticas y algo más para ver cómo van quebrando algunos mayoristas y cómo se está notando el gran bajón en las ventas. Esto es algo que creo que casi todos los del gremio hemos notado desde finales del año pasado y de ello ya hemos escrito bastante.

Sin embargo hay otro sector dentro del mundo de las tecnologías que está a otro nivel. Hablo, por ejemplo, de empresas que gestionan webs de varias temáticas y que viven de la publicidad que se inserta en ellos. Valga como ejemplo mi admirado Carlos Blanco el cual además de ser un domainer como la copa de un pino posee varias empresas que se dedican a portales de juegos, videojuegos para móviles, plataformas sms, portales verticales, etc. Pues bien, en este sector y salvo algunas pocas voces discordantes (entre ellas las del mismo Carlos Blanco) se daba por sentado que esta época de recesión no les influiría e incluso se comentó que las inversiones en publicidad online aumentarían.

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El problema de los consumibles

Impresora multifunción en Homotecno Este viernes tuve una conversación muy entretenida e instructiva con un amigo sobre una idea que lleva unos días rondándome la cabeza que consiste, básicamente, en dejar de comercializar cartuchos de tinta y consumibles de grabación en nuestra tienda. Por supuesto es un pensamiento con muchos matices y a la que le falta un período de madurez y cálculos más prolongado. Pero en esto que ayer domingo pasó lo que cuento en el post anterior a este, denominado Testimonio estremecedor, y he decidido exponeros mis divagaciones aún cuando todavía están en pañales.

La base de la idea reside, cómo no, en la escasa rentabilidad que ofrecen estos productos y la conveniencia de ofrecerlos en una tienda pequeña de un, a su vez, pequeño pueblo como el nuestro. Los motivos por los que nos planteamos esto son los siguientes, estando todos ellos relacionados entre sí:

– El ritmo de cambio en los modelos de impresora es inasimilable. Recuerdo que hace tiempo las marcas renovaban sus productos más o menos 1 vez al año, y éstos estaban preparados para durar mucho tiempo. El mismo cartucho servía para muchos modelos diferentes de la misma marca. Hoy en día la cadencia en los cambios de gama está mucho más acelerada, del orden de los 6 meses, y por supuesto cada nuevo ciclo implica en la mayoría de los casos diferentes consumibles de tinta. Además las impresoras de hoy en día son de usar y tirar, muchas marcas como Epson y HP sólo dan 1 año de garantía sobre ellas y cuando se estropean fuera de este período (que lo hacen muy a menudo) no compensa arreglarlas. Todo esto nos obliga a tener un stock de cartuchos brutal, sumándole el hecho de que también tienes que traer compatibles pues muchos clientes los solicitan, dando como resultado una duplicidad del stock para cada modelo de cartucho.

– La inmensa mayoría de productos de impresión que hay en el mercado llevan, desdeCartuchos de tinta en Homotecno hace tiempo, 4 (o más) cartuchos (negro, cian, magenta y amarillo). Si antes ya resultaba complicado gestionar el stock de consumibles con 2 cartuchos por modelo de impresora, imaginad ahora con el doble. Y si ofertas compatibles, ya no te digo nada: mínimo 8 cartuchos por cada gama. Las marcas nos venden esta nueva forma de trabajar como un ahorro para el consumidor ya que éste sólo cambia el cartucho del color que realmente se agota, pero yo me pregunto… ¿desde cuándo un fabricante se preocupa realmente de que el usuario ahorre? Estoy seguro de que si han impuesto esta opción es porque, al final, les sale más rentable a ellos que al cliente final. Esto se merece un post aparte así que no me extenderé sobre ello.

– Los cartuchos caducan, son perecederos. Si contamos todos los cartuchos que hemos tenido que desechar por este motivo a lo largo de los años nos sorprenderíamos de cuántos hemos tenido que vender para amortizar los caducados.

– Los mayoristas con los que trabajamos no te envían 1 o 2 cartuchos de tinta. Hay pedidos mínimos. Un caso habitual es el del cliente que viene y te pide para un modelo que en ese momento no tenemos, y por supuesto “me corre prisa que la niña tiene que imprimir un trabajo muy importante para la facultad”. Y para quedar bien tienes que pedir material que muchas veces no necesitas de inmediato para rellenar el pedido y así que te lleguen los consumibles a tiempo.

– Respecto a los CDs y DVDs, qué voy a decir. El famoso canon de la SGAE y compañía cds en Homotecno hace que ya no valga la pena. Hay multitud de tiendas online en las que puedes adquirir estos consumibles sin el antedicho canon, te los envían a casa incluso sin gastos de envío si llegas a un mínimo en el pedido. Además hay multitud de establecimientos de la competencia que venden estos productos sin el “impuesto revolucionario” de los autores (sólo hay que ir al chino de la esquina para verlo), y si quieres hacerlo igual estás arriesgándote a tener problemas.

– Por último, lo de siempre: el margen. Como todo en informática el beneficio que se obtiene de la venta de estos productos es muy escaso (y eso que comparado con otros elementos de hardware el margen es mayor). Con uno que tengas que retirar por caducidad, tienes que vender unos cinco sólo para compensarlo.

Todo esto me hace plantear hasta qué punto es rentable vender consumibles de este tipo. Las posibles soluciones que se me ocurren son las siguientes:

– Enviar a los clientes a adquirir sus cartuchos al centro comercial cercano (por ejemplo), donde hay una franquicia de una cadena que vende sobre todo electrodomésticos y que disponen de un inmenso stock de cartuchos de todas las marcas. Evidentemente este es el peor remedio ya que estás enviando a un cliente a la competencia, pues estas cadenas también venden ordenadores, cámaras digitales, GPS, etc. Sin contar el efecto negativo que puedes crear sobre el cliente al venderle un dispositivo y luego no darle la opción de adquirir sus consumibles. Por último, el cliente también puede optar por dirigirse a otras tiendas como la nuestra en otras poblaciones cercanas y por tanto das la opción a que esa tienda lo “conquiste”.

– Otra opción, que ya he visto en varias empresas pequeñas como la nuestra, es dirigir al cliente a una tienda online de confianza donde pueda comprar sus consumibles de impresión y grabación. Estas tiendas ofrecen unos precios muy competitivos, suelen tener un stock bastante grande de todos los modelos y además te lo envían a casa contra-reembolso en 24 horas como hemos comentado más arriba. Contando los gastos de envío el cliente paga lo mismo o incluso menos. He observado que lo que suele hacerse en estos casos es convertirse en afiliado de la tienda online, de manera que nosotros ganaríamos incluso una pequeña comisión por cada venta que derivemos. El gran hándicap de este sistema es que la gran mayoría de nuestros clientes no están acostumbrados a comprar online y no se fían incluso aunque no tengan que dar datos bancarios o de tarjeta de crédito.

– La solución que más fuerza está teniendo es traer cartuchos bajo pedido, incluso usando las tiendas online de las que hablamos porque así puedes pedir 1 cartucho si se diera el caso y te lo envían sin problemas. El inconveniente de esta opción es el precio que deberíamos cobrar al cliente final, ya que además de que no salen tan baratos como adquirirlos en un mayorista oficial habría que sumar los portes, por lo que si quieres ganarte algo el precio final se dispara.

Como podéis observar, los pros y los contras son tantos y tan variados que optar por una solución concreta es difícil. Os invito a que dejéis vuestra opinión en los comentarios, así como cualquier idea que se os ocurra que pudiera darnos otro punto de vista sobre el problema.

Cómo afecta la crisis al pequeño comercio (de informática)

Nuestro querido tendero digital, en su blog, hace referencia a un tema interesante del que me gustaría dar nuestro punto de vista. En su entrada titulada “A vueltas con la crisis” comenta en qué se está notando en su tienda la crisis económica que supuestamente está empezando. Aunque ya realicé un comentario en su bitácora, me gustaría dejar un pequeño grano de arena en la nuestra basado en nuestra experiencia propia de pequeña tienda “de pueblo”, que supongo que será aplicable en cierta manera a otros negocios que no tengan que ver con la informática.

Cuando estás en un negocio de cara al público hablas con mucha gente: clientes, proveedores, propietarios de negocios vecinos, familiares empresarios, etc. Y desde hace muchos meses no dejo de oír la palabra “crisis”, tanto en el mundo real como en el virtual. Y aunque este tema es muy socorrido para conversaciones efímeras (como el tiempo) y, a la vez, muy escandaloso, no veía yo que hubiera ningún indicativo de tal problema. Es decir en nuestro caso teníamos un ritmo más o menos normal y no se escuchaba ningún hecho notorio en la población que confirmara los malos augurios que no dejaban de comentarse en los corrillos. Tampoco se hacía mucho hincapié en las noticias, por ejemplo.

En internet muchos blogs un poco “catastrofistas” como el de Alberto Noguera no dejaban de proclamar a los cuatro vientos que todo este silencio era provocado, debido a la cercanía de las elecciones. Según ellos, al gobierno no le interesa que se intuya nada referente a la crisis hasta que no pase el día de las votaciones.

Y mira tú por donde resulta que a finales de noviembre-principios de diciembre empezamos a notar que el ambiente pre-navideño no era ni mucho menos parecido al de otros años. El aluvión de gente típico de esos días preparando los regalos, pidiendo presupuestos, haciendo reservas de material… pues como que no. Además de eso era algo que se notaba en el ambiente, no se veía tanta alegría “consumista”, no sé cómo describirlo exactamente aunque supongo que me entenderéis. En resumen: indudablemente se puede decir que estas navidades han sido las más flojas en cuanto a ventas en los 7 años que llevamos abiertos, y no sólo de ordenadores nuevos sino también de accesorios, periféricos, etc. Y eso que desde hace un tiempo los precios de los PCs está cayendo en picado, en parte gracias a la fortaleza del euro frente al dólar (yo alucino cuando veo módulos de 1 giga de memoria por unos 20 euros y discos duros de 500 gigas alrededor de los 70 euros).

Otro efecto colateral típico de las crisis es la agudización de un mal endémico de los comercios de poblaciones pequeñas: las deudas de los clientes morosos. Por desgracia es muy difícil hablar con alguien que posea un pequeño negocio/empresa y que no sufra de esta epidemia. Los impagos de clientes particulares ha crecido como la espuma desde diciembre, incluso clientes que eran muy cumplidores en ese tema están tardando mucho más de lo normal en aparecer por el establecimiento a liquidar parcial o totalmente sus compras, obligándonos a replantearnos este tema con mucha seriedad y empezar a comportarnos como las tiendas “de ciudad” (muy a pesar nuestro, ya que estas cosas son las que dan cierta ventaja al comercio tradicional frente a la gran superficie).

Vinculado con lo anterior hemos visto como en estos pocos meses varios negocios que llevaban ya algunos años funcionando han cerrado las puertas. Hablando con sus propietarios oyes lo que os estoy comentando: las ventas han bajado un montón, los clientes pagan tarde o directamente no pagan, el alquiler los ahoga, no ganan ni para obtener un sueldo decente que compense los dolores de cabeza y horas de trabajo extra que supone un negocio propio, etc. También han caido algunos constructores que hace no mucho se paseaban por el pueblo con sus Mercedes y ahora van con el c3 con los rótulos de la quebrada empresa todavía pintados. Y, mira que casualidad, ahora que han pasado las elecciones ya empezamos a ver en las noticias cositas preocupantes al respecto.

Lo que realmente me ha animado a escribir esta entrada ha sido un comentario de un cliente (trabajador en la construcción) que ha pasado por la tienda y hemos tenido esta conversación:

– Vaya la que se nos viene encima, ¿eh? Seguro que tú lo has notado también, ¿a que ya no vendéis tantos ordenadores como antes?

– Pues hombre, qué te voy a contar, cuando viene crisis nos toca a todos, algo se nota.

Y me suelta la siguiente frase antológica:

– Nosotros también lo hemos notado mucho, no se mueve nada. Y mira lo que te digo, ¿ves los bares? Ni una rata. Y cuando los bares empiezan a no tener clientela…. ¡agárrate!

Me he asomado a la calle y he visto que, lo que antes a esa hora era una calle llena de coches y los bares a rebosar de trabajadores que acaban su jornada, estaban casi vacíos. Y, entre nosotros, os confesaré que un pequeño escalofrío me ha recorrido la espalda.