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Estafas en internet usando la imagen de empresas conocidas

Acabo de leer un correo enviado por una conocida tienda de informática que opera online, que considero oportuno reproducir en parte debido a que es algo que puede afectar a muchos lectores:

“… El "modus operandi" de esta venta fraudulenta o estafa es mediante ofertas de productos a muy bajo precio – entre un 50% hasta un 80% menos del precio de mercado – insertadas en conocidas webs de anuncios y venta de segunda mano, y cuyo autor se hace pasar por comercial de alguna famosa tienda online.

El estafador una vez que alguien se interesa por esa oferta, realiza toda la operación de venta por email con logotipos incluidos de la inocente tienda… La supuesta venta siempre se realiza previo pago de la cantidad acordada por email. Como es de suponer, una vez se realiza el pago, el autor de esta estafa no vuelve a dar señales de vida y la persona perjudicada no tiene absolutamente nada con que poder reclamar, tan solo una dirección de email que por norma general suele ser gratuita, con el tipo: nombre_tienda@hotmail.com o similares.

Este comunicado no sería necesario si todos fuésemos conscientes de que nadie da "duros a cuatro pesetas", es decir, cualquier oferta de dudosa confianza debería ser automáticamente descartada, pues el riesgo de fraude es altísimo.”.

fraude phising estafa Lo verdaderamente importante es el último párrafo que he copiado, pues aunque hay mucha gente que se pregunta “¿cómo es posible que alguien caiga en estos engaños?”, también es cierto que, efectivamente, una cantidad de personas mucho más grande de lo que cabría imaginar caen en estas estafas online.

Os puedo contar el caso de un cliente que ocurrió hace 2-3 años. El tío había descubierto el “potencial de Ebay” en esa época, y empezó a comprar componentes por este canal. Lo mejor de todo es que venía a contarnos lo barato que estaba comprando por internet, y nosotros le animábamos a que siguiera haciéndolo dado que es ese típico cliente que, cuanto menos le vendamos, mucho mejor.

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El canal… de la Mancha

tienda informática Revista Canal Digital, número 82 de abril de 2009, algunas de las noticias (la gran mayoría bien desarrolladas, a toda página) que podemos ver son:

Microsoft refuerza su organización de canal con nuevas herramientas

Toshiba renueva su programa de canal

(página entera con un anuncio de Sage en el que te dice que si usas sus programas piratas te puede caer una maldición gitana y, cómo no, ir a la cárcel junto con los asesinos y violadores)

Panda reafirma su compromiso con el canal

– IBM Software prepara la renovación y especialización de su canal

– Sage pone en marcha diversas herramientas para ayudar al canal y a la pyme

– SIE confía más que nunca en su canal

– Afina basa su estrategia de 2009 en el canal

– Seres refuerza su estrategia de canal

Acer prepara la renovación de su programa de canal

… y eso porque me paro en la página 26 (de 80 que tiene la revista). La primera impresión que tengo es que la palabra “canal” la van a matar de tanto usarla. La segunda es que por fin me he quitado la venda de los ojos: cuando yo me creía que estaba en el canal de distribución informática en realidad estaba en otro, quizá el Canal de la Mancha. Porque mira que llevo años leyendo este tipo de revistas (exclusivas para tiendas y empresas de informática) y siempre es lo mismo, siempre el canal esto, el canal lo otro… y al final te das cuenta de que no se refieren a ti, no se están dirigiendo a tu tienda de informática, en todo caso se refieren a grandes empresas y/o franquicias que venden tropecientas veces más que tú y por tanto son alguien en el sector…

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La primera estafa que me hicieron en la tienda: el engaño del extintor

extintor estafa Este es un post que tenía pensado escribir desde que retomé el blog hace un año, pero por alguna razón se me había quedado olvidado en los rincones del inconsciente blogueril. Hoy voy a contaros la primera (y única que yo recuerde, si no contamos la gente morosa) estafa que me hicieron en la tienda, en la que caí como un gran pardillo y que aún ahora después de tantos años me quema la sangre.

Situémonos. Estamos cerca del verano de 2002. Hacía casi un año que habíamos abierto, y en ese momento estaba yo solo en la tienda. Era una tarde de mucho movimiento, con una gran cola de gente aguardando su turno para ser atendida y yo iba a toda leche explicando, mostrando, facturando, etc. En eso que una persona ataviada con un mono de trabajo y una especie de maletín entra directamente al mostrador.

Me quedo mirándolo unos segundos y me suelta:

– Hola buenas, mira que soy el de los extintores, que te toca la revisión y vengo a llevármelos para hacerla.

Y yo, todo ignorante, voy y le suelto:

– Mira qué bien, estaba a punto de llamaros porque ya hace casi un año que hemos abierto y sabía que le faltaba poco. Cógelos, hay uno allí y otro allá.

Haré un inciso para decir que los extintores y su servicio de mantenimiento lo contratamos con una empresa de otra ciudad a través de una persona del pueblo que era su representante aquí. Quedamos con él que cada año vendría, se los llevaría, me dejaría unos de sustitución, haría la revisión pertinente y a los pocos días me los volvía a traer.

Mientras yo seguía atendiendo veía al tipo que iba recogiendo los extintores y salía fuera a cargarlos al coche. Cuando acabó se acerca otra vez al mostrador y veo que rellena una especie de albarán. Al cabo de unos segundos me pone el albarán delante y me dice “serán 90 euros”. Me quedé un poco flipado, lo confieso, pero entre que tenía mucha gente y que al fin y al cabo pensé que lo tenía que pagar de todas maneras, le di la pasta y me puso un bonito “pagado” en el albarán.

Pasaron unos días, y los extintores no volvían…

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Si no teníamos bastante con la crisis… (parte 2)

Hace poco os contaba cómo nos estaban afectando las obras que nuestro Ayuntamiento está realizando en nuestra calle. Como suele decirse, una imagen vale más que mil palabras.

Esta tarde he llegado un poco más tarde de lo habitual pues estaba en casa de un cliente rematando un trabajo, y cuando he llegado a la tienda (eran las 17:30) me he encontrado con esto:

obras calle

Eso que veis es la entrada misma. Yo llegaba con un PC debajo del brazo y he tenido que realizar un poco de “alpinismo” para poder entrar.

Supongo que ahora entenderéis mejor lo que os narraba en el post de anteayer.

Cabe decir que un poco más tarde (hacia las 7 más o menos) un operario ha procedido a desplazar los escombros justo al lado y poner unos tablones para facilitar la entrada, pero no sé si ha sido peor el remedio que la enfermedad ya que los tablones están sobre unas piedras que cada vez que pisas bailan que no veas.

Esperemos que nadie se escoñe, o que ningún niño se caiga en algunas de las zanjas que hay ahora mismo en medio de la calle, algunas de ellas con hierros como el que podéis ver a la derecha de la foto.

Cómo ganar más dinero en tu tienda de informática

Hace poco un lector llamado Javi me envió un comentario a una entrada un tanto antigua: Cómo sortear la crisis en el pequeño establecimiento de informática. Me he sentido tan identificado con el problema que me puse a contestarle inmediatamente, pero me salió una respuesta tan amplia que he considerado que merece un post en exclusiva dado que muchos compañeros del gremio estarán en una situación muy parecida, sobre todo aquellos que trabajan en pequeñas poblaciones.

Javi escribió lo siguiente: “hola, enhorabuena por el blog, yo tengo una tienda abierta desde el 94 en un pueblo de 8000 habitantes, en el que nos conocemos todos y tenemos el problema del servicio postventa “gratuito”, la mayoria de los clientes te cuentan la batallita comun y estoy ya muy quemado con la situacion, la verdad no se ni que hacer porque es tal la desmoralizacion que se queda en desanimo y ganas de no seguir luchando ante estas epocas tan “raras”. no solucionaremos pero me reconforta saber que no solo me ocurre a mi el problema, como solucionarlo? un abrazo a todos los lectores”.

Como veis es algo que, dada la situación en la que nos encontramos desde hace meses (y que tiene pinta de empeorar a tiempo vista), preocupará a muchos pequeños empresarios sean del sector que sean. Mi respuesta es la siguiente:

Hola Javi, muchas gracias por tu comentario. Verás, te entiendo perfectamente pues yo también he pasado por "crisis existenciales" como la que tú describes. Ahora, mirando hacia atrás, me doy cuenta de lo idiota que durante tanto tiempo fui con esas cosas. Creo que gran parte del problema es que quizá durante algún tiempo hemos tenido tanto trabajo, y por tanto ingresos aceptables, que no le dábamos importancia a esas pequeños cobros. Yo muchas, pero muchas veces he pensado: "bah, total por 15 euros… no le cobro nada y así tengo contento al cliente".

Pero con el tiempo te das cuenta de que has estado jugando con tu pan. Me explico, si yo contara la de veces que he condonado pagos de esas pequeñas cantidades seguramente ahora me daría un patatús. Mientras las cosas van bien no le das importancia, pero cuando la situación se pone chunga y tienes que empezar a analizar cómo salir a flote empiezas a vislumbrar lo imbécil que puedes llegar a ser.

Llegando ya al quid de la cuestión, te diré que en nuestro caso fue una cuestión de hartazgo: muchos clientes a los que has mimado, a los que has hecho muchos favores, a la mínima de cambio se largan a comprar sus equipos en grandes superficies sin ningún remordimiento ni consideración. Y están en su derecho. Pero yo también estoy en mi derecho de cobrar por mi trabajo aunque sea una pequeñez, al igual que lo hacen fontaneros, electricistas, médicos privados, etc. Y nos dijimos: "hasta aquí hemos llegado".

No negaré que es un paso muy costoso y difícil de dar, en especial cuando tienes delante a un cliente de toda la vida al que otras veces le has hecho favores. Pero poco a poco te vas armando de valor y cambias el chip. Ahora me he concienciado que mi tiempo es dinero, y que el cliente cuando me trae un equipo está alquilando precisamente eso: mi tiempo y conocimientos. En otras palabras, y como suelo decir últimamente: en cuanto levanto el culo de la silla, el taxímetro empieza a correr.

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