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MediaMarkt cambia su política de devoluciones

Según leo en menéame, MediaMarkt ha cambiado las condiciones para la devolución de productos. Personalmente me ha invadido una gran sensación de alivio, pero antes de que me queráis matar me gustaría explicar un poco mi punto de vista.

En la red se pueden leer comentarios y opiniones de todo tipo sobre esta cadena, sobre todo para despotricar. Las quejas que más se repiten en la red son dos:

Las colas para devoluciones es larguísima siempre. Esto puede tener varias lecturas. Muchos dicen que es porque los productos son malos (esto lo ampliaré más abajo) y fallan un montón. Yo añadiría que seguramente será porque estos “mercenarios” venden como churros, y por una simple cuestión de lógica cuanto más vendes más clientes con problemas. Esta idea la entendemos sobre todo los que trabajamos con aparatos electrónicos, que estamos acostumbrados a que los dispositivos fallen y no siempre por un motivo claro; da igual la marca que sean, quizá si compras una buena tienes menos posibilidades si se aplican mejores controles de calidad, pero cuanto más vendes más devoluciones de productos defectuosos tienes que gestionar. Esto es un axioma en nuestro negocio.

Otro factor importante es el tema central de este artículo: el famoso plazo de 15 días para devolver el producto si no estás satisfecho con él y te devuelven en dinero sin preguntas. Conozco casos de gente que se va de vacaciones y no puede comprarse una cámara digital de fotos. Solución: van al MediaMarkt y adquieren una con tarjeta de crédito (de manera que no tienen que pagarla hasta el mes siguiente), se van al viaje/crucero y se hinchan a fotografiar, cuando vuelven se quedan la tarjeta de memoria (que han comprado aparte) y luego van a devolver el producto acogiéndose a esta política de cambio. La compra queda anulada y el cargo no se realiza en la tarjeta, y el listo de turno (en nuestro país hay muchos de estos) se regodea ante sus amigotes de lo inteligente que es. Otro tema es qué hacen luego con los aparatos devueltos, también hablaremos más abajo de esto. Hace unos meses un conocido me comentó que un trabajador de la cadena le confesó que dejaron de vender PDAs con GPS integrado precisamente por eso, porque era el artículo rey en las devoluciones.

Los productos que allí venden fallan mucho. Lamentablemente tengo que repetirme: los aparatos electrónicos tienen una tasa de fallo. De cada 100 alguno tiene que fallar por estadística. En consecuencia, dado el volumen de ventas que manejan es normal que tengan una alta tasa de incidencias. Pero hay otros factores importantes… ¿a dónde creéis que van los aparatos que la gente devuelve? Pues a una sección donde se encargan de limpiarlos, adecuarlos, empaquetarlos y volverlos a poner en el estante como si fueran nuevos. Caso verídico: un cliente nos trajo un portátil acabado de adquirir allí “sin abrir”, para que se lo dejáramos a punto. Cuando arrancamos el sistema operativo allí había documentos y fotos de alguien que por supuesto no era nuestro cliente. El antivirus instalado no era el que traía de casa, el Office estaba completito (seguramente pirateado) y además habían huellas en la pantalla. Por lo visto el operario que tenía que adecuarlo no hizo muy bien su trabajo.

Por otra parte hay una leyenda urbana que dice que en MediaMarkt son muy aficionados a comprar grandes stocks de productos que los fabricantes desechan de la venta “normal” porque no pasan todos los controles de calidad. También se comenta que se ponen a la venta artículos reparados por los servicios técnicos de las marcas. Todo esto son rumores que no puedo confirmar, pero que no son tan descabellados.

Volviendo al tema central de esta entrada, para una tienda tradicional de informática la aparición de un MediaMarkt cerca de su radio de acción siempre es una mala noticia. Recuerdo cuando estaba estudiando en Valencia y abrieron el primero de esta ciudad, las tiendas clásicas que habían cerca de las facultades (que siempre estaban a tope, para comprar un cartucho de tinta tenías que hacer unas colas que no veas) lo notaron muchísimo en su facturación. Los precios hiper-agresivos no dejan mucha opción al comercio tradicional, y eso que no todo está barato allí (he visto auténticas burradas en discos duros, procesadores, placas base, etc.). Tampoco podemos luchar contra las campañas de márketing (folletos, televisión, radio, etc.), ni por supuesto contra la gran cantidad de material que tienen en stock.

La opción de tener 15 días para devolver lo comprado sin explicaciones era posiblemente el argumento que más usaban los clientes que optaban por comprar en la cadena de los “no tontos” en vez de en nuestra tienda. El alto riesgo de llevarte algo ya usado por otro no importaba porque la gente no piensa en esas cosas, no creen que una gran empresa vaya a hacer maquinaciones así. Nosotros hemos cambiado muchos productos defectuosos por nuevos incluso con más de 15 días, y hemos abonado el precio pagado si el cliente así lo quería, pero no lo anunciamos a bombo y platillo ya que queremos evitar en la medida de lo posible a los listos que se aprovechan. Y los productos reparados no los volvemos a vender como nuevos sino que explicamos las circunstancias al comprador y le hacemos un descuento acorde (incluso por debajo del precio de coste dependiendo de la situación).

Pues bien, incluso los de MediaMarkt se han dado cuenta de que esta política no puede durar, al menos no en España (ya sabéis esa frase tan manida de que el libro de cabecera de todo buen español es el Lazarillo de Tormes). Los del pequeño comercio podemos estar alegres y contentos pues los “no tontos” se han dado cuenta de que quizá sí lo han sido un poco y ahora las condiciones de devolución son las siguientes: De 15 días de prueba y devolución del dinero si no quedas satisfecho pasa a 7 días durante los cuáles el producto se puede CAMBIAR. El embalaje debe estar INTACTO (sin abrir siquiera) y NO DEVUELVEN EL DINERO, te dan un vale. Por una vez nuestros postulados son los correctos y los de ellos no: el sistema anterior era inviable a largo plazo.

Ahora, visto lo visto, nos estamos planteando si no sería conveniente copiar esta política para nuestro negocio. Así cuando un cliente se ponga chulo podemos decirle que nosotros TRABAJAMOS COMO LOS GRANDES.

Cómo nos quieren los mayoristas

Actualización: tenéis la segunda parte de esta entrada aquí.

Esta es una de las entradas que más ganas tenía de escribir. El tema del mayoreo informático es tan alucinante que daría para escribir un blog entero sobre él. Hoy os voy a contar una historia para que podáis comprender cuánta indefensión tenemos las tiendas de informática con respecto a nuestros proveedores en ocasiones.

El mayorista del que voy a hablar es Infortisa. Este fue nuestro primer contacto cuando abrimos la tienda hace 7 años, tiempo durante el cual le hemos comprado regularmente por cercanía física, por precio y (de verdad) por cariño. Tanto tiempo tratando con los mismos comerciales producen esta sensación de afinidad. Aún cuando otros mayoristas con los que llevábamos mucho menos tiempo empezaban a darnos facilidades de pago y otros “caramelitos”, e Infortisa se hacía “la longui”, seguía siendo nuestro proveedor más habitual.

Hace ya bastante tiempo le adquirimos unos reproductores de divx de Sigmatek (modelo XM-330 Pro), de los cuales 2 fueron para uso propio en mi casa y unos cuantos más que vendimos a clientes (no muchos, ya que es un producto que no nos gusta demasiado vender, cuando leáis la entrada entera sabréis porqué). Estos dispositivos funcionaban de lujo: podías meter DVDs o CDs de la marca que quisieras, en el formato que te diera la gana, los DVD podían ser de simple o doble capa porque se los tragaba igual de bien… en fin, una maravilla. Aunque parezca mentira poder decir esto de un reproductor de divx no es lo normal. La foto del mismo es la que está al principio de este post.

Pasa el tiempo y veo que traen un modelo más nuevo de la misma marca, esta vez el XS 390 Pro, del cual no os puedo dejar enlace oficial porque acabo de comprobar que misteriosamente ha desaparecido de la web de Infortisa y de Sigmatek. Dando por sentado que hace poco sí que estaba y que el modelo 330 sigue estando en la página del fabricante pese a ser bastante anterior, cuando leáis todo el caso igual os hacéis una idea de porqué ni el mismo fabricante (más bien remarcador) ni el mayorista lo quieren. Este nuevo modelo 390 incorpora la novedad de un conector USB, por lo que podías ver las películas o series grabadas en un pendrive, con la consecuente ventaja de no tener que ir grabando CDs y/o DVDs. En la tienda pensamos que si el modelo 330 funcionaba tan perfectamente, el nuevo tenía que ser el no va más. Así que empezamos a venderlo, dando la casualidad que todos iban a parar a manos de amigos y muy conocidos, además yo me quedé dos para instalarlos en el domicilio de mi pareja. Aquí tenéis una imagen:

También adquirimos al mismo tiempo 2 reproductores de otra marca: NPG (modelo Real-9000) que incorporaban sintonizador de TDT. Curiosamente este modelo tampoco aparece ya en la web del fabricante-remarcador. Uno era para mi uso particular y otro para tener en la tienda. Y mira por dónde, cuando lo pruebo veo que a nivel interno usa el mismo software que el Sigmatek. Anda, otro caso de mismo “aparato chino” con diferentes marcas (algo muy común en nuestro negocio).

Resumiendo: 2 de los Sigmatek estaban en casa de mi pareja, y los otros 3 se los quedaron varios amigos. 1 NPG lo tenía en mi casa, y el otro en la tienda para su futura venta. Esto tiene su importancia para que veáis que todo cuanto voy a contar no es sólo referencia ajena, sino que lo viví yo mismo (y a base de bien).

Empiezo a probar los reproductores personalmente y aquello falla más que una escopeta de feria. Tanto los 2 Sigmatek como el NPG hacían exactamente lo mismo: dependiendo del momento, el audio y el video se desincronizaba, o bien se enganchaba y veías y oías todo entrecortado durante unos minutos, o bien de repente la imagen y el sonido se quedaban congelados para luego dar un salto seguir unos segundos o minutos después en el metraje de lo que estábamos viendo. Daba igual que fuera en cd, en dvd, que fuera una película original o grabada, por disco o por pendrive a través del USB, lo probé todo y con diferentes marcas por si acaso. No había manera. Me pongo en contacto con todos los demás que compraron estos reproductores y todos coincidían en que les daba los mismos fallos que a mí. Es decir, los 7 aparatos estaban repartidos entre 5 personas diferentes y a todas nos daban los mismos errores.

Me pongo en contacto con Infortisa y les solicito RMA. Me dicen que los envíe y los revisarán. Al cabo de unos días hablo con uno de sus técnicos y me dice:

– Mira, que hemos estado revisando los reproductores y no fallan, van bien.

Y yo, que ya me lo temía, le contesto:

– Oye, verás, no nos hemos gastado en portes lo que vale un reproductor de esos por gusto, ni porque no nos guste su color. Están probados por mí tres de ellos, y el resto son de clientes que son más amigos que clientes y por tanto son de confianza. Y todos fallan en lo que os he dicho. Hazme el favor de probarlo bien porque el error sale casi siempre.

Y me suelta:

– Lo único que puedo hacer si quieres es tenerlos unos días más aquí y ver si fallan.

Y así quedamos, aunque ya sabía el futuro resultado de antemano: al cabo de unos días después me devuelven todos y cada uno de los reproductores porque, en teoría, “van bien”. Nos hemos quedado con 7 reproductores que no funcionan correctamente y que no podemos vender ni siquiera de ocasión porque no hacen bien su trabajo, y además… tenemos que adquirir unos cuantos más para sustituirlos a los clientes/amigos que los han comprado.

El mayorista se lava las manos completamente y nos deja el marrón a la tienda. Hemos tenido numerosos casos en los que nos devuelven piezas diciendo que están bien y luego el fallo sigue produciéndose, y lo normal es que al final te canses de enviarlo al SAT y te lo sigan devolviendo igual que estaba y asumas el coste del cambio al cliente final. Pero este caso es tan sumamente flagrante que no he podido evitar contarlo públicamente para que veáis qué divertido es el negocio de la distribución informática, y cuánto apoyo recibimos de nuestros estimados y queridos proveedores.

Hoy mismo he escrito a mi comercial para comentarle lo poco conformes que estamos con esta actuación y le hemos solicitado el mail de algún responsable al que poder hacer llegar la queja. A medida que se produzcan novedades importantes iremos actualizando esta entrada.

Mamá mamá, de mayor quiero ser… mayorista de informática!!!

Sobre el servicio postventa de Acer, 1 año y medio después

Estoy preparando la segunda parte del artículo sobre las marcas de informática que no deberías comprar para publicarlo dentro de poco. En aquel post nos centramos en Acer y explicábamos por qué intentábamos huir de ella. Desgraciadamente siempre hay clientes que han visto la máquina en algún otro sitio o han oído buenas referencias de conocidos y nos piden esa marca concreta, y es difícil escapar. Como es de justicia, y dado el tiempo que ha pasado desde la aquella entrada, he de decir que en este tiempo hemos tenido que usar el SAT de Acer en alguna ocasión y las cosas parece que han mejorado un poco: de momento tengo la intuición (y también he oído rumores) de que han cambiado de empresa de reparaciones, al menos cuando hablas con ellos parece que saben un poco de qué va el tema. Mira qué bien: ya nos entendemos por teléfono, algo es algo, pero los plazos de reparación siguen siendo abusivamente largos.

El último caso que nos ocurrió fue con un portátil, concretamente un TravelMate 5720 C el cual vino con la batería rota. El portátil funcionaba mientras lo tuvieras conectado a la red eléctrica, pero cuando le quitábamos el transformador se apagaba. Llamamos y el que nos atendió nos dijo que lo más probable es que fuera la batería, y nos indicó el proceso a realizar (empaquetar la batería, poner los datos en el paquete y llamar al transportista para que viniera a recogerlo). Pues bien, desde que se lo llevaron hasta que nos llegó la nueva batería pasaron unos 20 días (día arriba día abajo). Este tiempo de espera me parece inaceptable en este caso, otra cosa es que la avería fuera más difícil y tuvieran que hacer pruebas al portátil entero, pero probar una batería, ver que no funciona y enviar una nueva no tendría que suponer más de 7 días de demora. Por supuesto, al cliente no le hicimos esperar y le tuvimos que conseguir otra máquina nueva, otra vez nos tocó pagar y llorar.

Por otra parte imaginemos que al final el problema no estuviera en la batería. A los 20 días antedichos habría que sumar que nos pedirían que enviáramos el portátil después de comprobar que ahí no estaba el fallo, con lo que se sumarían unos 20 días más. Y zas!!!, ya nos hemos plantado en casi un mes y medio para una reparación. Y rezando para que vaya todo bien y no te venga con algún error en otro sitio.

Ha pasado un año y medio desde que escribimos sobre esto, y es lamentable ver que en todo este tiempo las cosas no han mejorado como deberían.

A veces nos toca pagar y llorar

Una de las cosas que siempre hemos tenido claras, desde que abrimos la tienda, es que el cliente debía tener alguna ventaja evidente al comprarnos cualquier ordenador, componente o periférico en vez de ir al típico Media Markt, PcCity y similares. Es evidente que el precio no puede ser, y si quitamos ese factor lo más importante es el servicio (y más específicamente el postventa). El problema de esto es que cuando te lo tomas al pie de la letra y quieres ser más papista que el Papa lo que ocurre es que muchas veces has de hacer “el pringao“. Nunca nos hemos detenido a calcular cuánto dinero hemos perdido por esta filosofía que ya no parece seguir casi nadie, y no lo hacemos por el tremendo miedo que nos da encontrarnos con la respuesta.

La base de nuestro servicio postventa es que, en la medida de lo posible, el cliente final no tiene porqué tragar con tiempo de espera cuando algún aparato adquirido en nuestro establecimiento falla en un tiempo prudencial. Imaginemos que a un cliente le falla la impresora después de 2 meses de habérnosla comprado: lo normal, lo que se debería hacer, es que el cliente llama al SAT del fabricante, explica el problema, le recogen el aparato en el domicilio y se lo devuelven reparado. Así, el usuario se queda sin impresora unos días. Pues bien, en nuestro caso lo que hacemos es traerle una impresora nueva e instalársela para que pueda seguir funcionando con el mínimo “trauma” posible. Después nos encargamos de enviar la impresora por nuestra cuenta al servicio técnico y, cuando la recibimos reparada, la vendemos de ocasión especificando su origen y el tiempo de garantía que le queda.

Estas actuaciones nos ocasionan muchas pérdidas tanto de tiempo (recogida del aparato estropeado, pedir el nuevo e instalarlo, llamar y gestionar la reparación, etc.) como de dinero (evidentemente, porque la venta del aparato reparado no cubre nunca el valor del nuevo). Pero hay veces en que la cosas fallan de tal manera que nos hace maldecir el día en que decidimos seguir esta idea, y nos planteamos hasta cuándo podremos seguir con este ritmo.

Uno de los últimos casos fue el de una cliente nueva, componente de una familia en la cual varios de sus miembros sí son clientes “veteranos”. Le montamos un PC normalito, sin florituras, con lector de tarjetas en la bahía donde normalmente va la disquetera (la gran mayoría de ordenadores ya los montamos sin ella). Se lo instalamos a domicilio y lo dejamos funcionando.

Al día siguiente, se presenta la cliente en la tienda. Había puesto su memory stick de 2 gb de Sony (la usa en su cámara digital de fotos de la misma marca) en el lector de tarjetas y no era reconocida. Pero lo peor es que después pone la tarjeta en la cámara y no le funciona, la cámara no la reconoce. Pone otra tarjeta vieja de 128 megas que tenía retirada, y lo mismo: después de ponerla en el lector de tarjetas, deja de funcionar en la cámara. Le comento que me traiga las tarjetas para probarlas en uno de los ordenadores de la tienda, y sorprendentemente allí se leen sin problemas y puedo recuperarle todas las fotos. La clienta se tenía que ir al cabo de 2 días de viaje y necesitaba tener las tarjetas listas para ello, así que íbamos contrarreloj.

Vamos a su casa a primera hora de la tarde, recogemos el ordenador y lo llevamos al taller. La idea era cambiarle el lector de tarjetas, probar que el nuevo leía bien, formatear las tarjetas y probarlas de nuevo en la cámara con la esperanza de que funcionaran. Pues bien, para empezar ninguno de los 3 lectores nuevos que le pusimos funcionó (no leían ninguna tarjeta que le pusieras, pero sí funcionaba el puerto USB que también incorporaban). Los tres eran de la misma marca y no teníamos otros en ese momento, así que deducimos que o bien era una partida fallada o bien alguna incompatibilidad con la placa base Asus que le habíamos montado. Fuera lo que fuera no había tiempo, así que le ponemos un lector externo por USB que sí funcionó a la primera para que vaya tirando mientras pedimos otros lectores, le formateamos las tarjetas y le llevamos el equipo a casa y se lo volvemos a montar.

Por la noche la cliente me llama y me comenta que sigue igual, las tarjetas siguen sin funcionar en la cámara. Así las cosas ya pasamos al plan B, que no es otro que comprarle de nuestro bolsillo 2 tarjetas memory stick (una de 2 gigas y otra de 1 giga, de 128 megas ya no se venden) para sustituir las dos que el maldito lector de tarjetas se había cargado. A parte del cabreo monumental por tener tan mala suerte, estaba el hecho de que cualquier fallo de transporte podía hacernos quedar mal porque el cliente se iba el mismo día que nosotros teníamos que recibir el paquete.

Afortunadamente la tarjeta llegó a tiempo, la probamos y la cámara la reconoció sin problemas.

Así pues, contad lo que un puñetero lector de tarjetas nos ha hecho perder en tiempo y dinero. Está claro que por esto no nos vamos a arruinar, pero en el mundo de la tecnología casos análogos a este pasan tan a menudo que como comentaba estamos mirando a ver cómo cambiamos el chip poco a poco para evitar la sangría económica que está suponiendo.

Vosotros, los otros tenderos que nos leéis, ¿qué habríais hecho en la misma situación? Y los usuarios, ¿creéis que en vuestra tienda habitual os habrían pagado unas nuevas tarjetas en el mismo caso?

¿Sabes quién fabrica tu portátil? Seguramente NO. Consejos de compra.

Una de las cosas que más gracia me hace es discutir con algún cliente qué marca de portátil es mejor que otra. Cuando le explicas que casi ninguna marca fabrica sus propias máquinas y que en muchos casos el portátil de marca X es internamente igual al clónico de la marca Y lo normal es que te miren con cara de incredulidad. Dado que es una confusión que es bastante común a nivel del consumidor no profesional, creo que es buena idea escribir sobre esto.

En la industria del portátil no es normal que sea tan fácil dividir entre portátiles de marca y clónicos, más bien se pueden distinguir fabricantes y marcas. Los fabricantes reales de portátiles no suelen ser conocidos por el gran público: Quanta, Clevo y Compal son algunos de ellos. Algunos que sí os sonarán son Asus y MSI.

Sin embargo las marcas ya son otra cosa, ya que son normalmente conocidas por el usuario medio: Dell, Ahtec, Fujitsu, Airis, HP y un largo etcétera.

Hay dos clases de marcas de portátiles: los OEM, que adquieren el barebone al fabricante y no efectúan ninguna modificación sobre el mismo, y los ODM que son marcas que venden un huevo y pueden permitirse el lujo de solicitar al fabricante ciertas modificaciones sobre el barebone (casi siempre a nivel externo y de acabado). Por esto es normal encontrar portátiles que externamente son iguales entre diferentes marcas, ya que estas suelen ser OEM (por ejemplo Ahtec y el ensamblador americano Sager). Incluso muchas veces se adivinan plataformas iguales entre portátiles de marcas OEM y ODM por el diseño externo (cambia, pero lo mínimo para que dar un toque de distinción): puedo contar por experiencia propia de que he visto portátiles Ahtec que eran exactamente iguales (a nivel interno) a modelos de Acer, Maxdata o Fujitsu. Externamente cambiaba algún color o alguna pijería, pero poca cosa más.

Las marcas lo que hacen es, valga la redundancia, remarcar el barebone y añadirle sus características a nivel de procesador, memoria y disco duro para crear las ofertas comerciales.

Ahora bien, ¿quiere esto decir que da igual comprar un portátil de “marca” o “clónico”? ABSOLUTAMENTE NO. Cuando vayas a adquirir un portátil, ten en cuenta estos factores:

– El servicio postventa que obtendrás en caso de problema. Comenta con el comercial de la tienda qué experiencias han tenido en cuanto a tiempo de reparación y problemas con suministros. Lo primero que decimos a nuestros clientes es que lo importante en un portátil es el servicio postventa. A diferencia de un ordenador “fijo”, si un portátil se te rompre la tienda donde lo adquiriste no te lo podrá reparar, se tiene que enviar al servicio técnico de la marca. Hazte la idea de que un tiempo medio de arreglo está en torno a los 20 días. Elije marcas que te den 2 años de garantía específica, lee el artículo anterior de este blog para saber más sobre esto.

– El acabado y robustez de la carcasa. Como norma general se puede considerar que los portátiles de “marca” tienen más calidad en los acabados que los “clónicos”. Esto puede parecer un detalle nimio pero créeme que no gusta mucho ver cómo ese “clónico” que has adquirido a tan buen precio empieza a perder el color en las esquinas a causa del roce y sudor de las manos.

– Recopila información de gente conocida y sobre todo en internet sobre el/los modelo/s que más te gusta/n. Te ayudará a saber la experiencia de otras personas y quizá descubras algún detalle que se te había pasado por alto (o algún defecto de fábrica que afecta a todas las unidades de un modelo).

– Adquiere portátiles con procesadores actuales. En estos momentos el Core Duo está dando buenos resultados. Piensa que como norma general no vas a poder cambiarle muchas cosas, así que en la medida de tu presupuesto elige el que mejor características técnicas tenga (más velocidad de procesador, más memoria, más disco duro, que lleve bluetooth, etc.) ya que envejecerá mucho mejor (y además, a la hora de revenderlo también sacarás más).

– Si te cuadran las cuentas elije siempre tarjeta gráfica dedicada (en este momento a partir de una Mobility Radeon X1400 estaría bien). Si estás seguro de que no vas a jugar NUNCA puedes adquirir una máquina con gráfica compartida, pero ten en cuenta que la RAM principal quedará reducida en la cantidad que requiera la gráfica.

– Los portátiles con pantalla de 17 pulgadas se están poniendo de moda. Éstos siempre deben considerarse si vas a usarlo como un PC “fijo”. Si la portabilidad es importante no pases de 15.4 pulgadas o el sobrepeso hará que maldigas la hora en que elegiste el más grande.

– Los altavoces suelen ser los grandes olvidados del mercado portátil, pero te aseguro que si adquieres un modelo con unos Harman/Kardon o unos JBL la experiencia sonora será incomparable.

– Por último, un poco de sentido común no viene mal. Por mucho que te digan nunca será lo mismo un portátil de 600 euros que uno de 1200. Personalmente aconsejo no bajar nunca de los 1000 euros: el que cuando uses tu nueva máquina disfrutes haciéndolo también es valorable económicamente.