Memoria artificial, ya una realidad


Dicen que a veces los primeros visionarios resultan ser los guionistas de las películas que hacen referencia a un futuro tecnológico avanzado, he de decir que de vez en cuando aciertan. ¿Recuerdas cuando en Matrix se implantaban programas informáticos en la memoria de los protagonistas y éstos eran capaces de aprender instantáneamente habilidades y conocimientos nuevos? Bueno, pues como sucede en muchas otras ocasiones, la realidad ha superado a la ficción y en este caso, estamos a un paso y unos cuantos días más para poder comenzar una auténtica revolución dentro del ordenador más complejo del momento: Nuestro cerebro y su memoria.

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Hace escasos días, se colaba una publicación muy curiosa en la popular revista científica “Journal of Neural Engineering” que no dejaba a nadie indiferente, ya que después de más de diez años de investigación, las Universidades Wake Forest y de Carolina del Sur, a través de un gran trabajo conjunto entre sus científicos e ingenieros dirigidos por el Doctor Theodore Berger, han podido crear un pequeño chip que cuando se encuentra implantado en el cerebro, es capaz de mantener y procesar un nuevo recuerdo en la memoria, permitiendo que después podamos acceder al él como si lo hubiéramos aprendido o vivido de forma natural.

Antes de que planees tu retirada de los estudios a la espera de que se perfeccione y utilice este revolucionario sistema de almacenamiento de nuevos datos en nuestra memoria, debes saber que aún queda bastante para que se haga realidad, pues están dando sus primeros pasos probándolo únicamente en una rata de laboratorio, cuyos resultados han sido completamente satisfactorios.

¿Qué es lo que han conseguido realmente?

400px-braingateResumiéndolo en unas pocas frases, se trata de que este chip es capaz de registrar aquellas ondas cerebrales que llegan a una de las principales estructuras de nuestro cerebro: el hipocampo, zona donde se gestiona nuestra memoria a largo plazo y que cuenta con dos regiones denominadas CA1 y CA3 donde se controlan las funciones de memorización de nuevos datos y el proceso de aprendizaje.

Este chip implantado mide esos estímulos que llegan a estas dos pequeñas regiones y permite la posibilidad de leer, estudiar e incorporar nueva información a la memoria. Pero lo más sorprendente de todo, es que los científicos enseñaron a la rata a accionar una palanca para beber agua mientras que el chip permanecía registrando todos esos impulsos que generaba esta nueva habilidad. Una vez la rata aprendió a beber agua de esta forma, se optó por dormir su región CA1 para comprobar si aun no disponiendo de la facultad de acceder a su memoria, la rata era capaz de accionar la palanca a través del chip, algo que efectivamente sucedió. El chip es capaz de estudiar los estímulos provocados por toda la información que se procesa en esta región.

¿Sabes lo que significa esto?

Que según palabras del Doctor Berger, en el momento en el que el chip aprenda a decodificar los conocimientos más complejos y los pueda transformar en las mismas ondas con las que nuestro cerebro procesa la información, cabría la posibilidad de poder añadir a nuestra memoria todo tipo de nuevas habilidades y conocimientos, como si de Matrix se tratase.

El siguiente paso es aplicar esta nueva tecnología a los monos, y después de éstos, será nuestro turno. Se desconoce todavía cuanto tiempo será necesario para que veamos alguno de sus efectos en los humanos, pero de lo que si estoy seguro es de las nuevas posibilidades que se abren para la investigación de enfermedades como el Alzheimer.

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Andrés

Ingeniero informático en formación. Desde que nací con un ordenador bajo el brazo, consumo tecnología casi a diario. Me gusta escribir sobre aquello que merece la pena y me declaro fan incondicional del social media y la redacción.