Los peligros de tener una tienda online


Después de este parón vacacional de más de una semana, volvemos a la carga con un post que hace tiempo que tengo en la recámara y el cual tenía muchas ganas de redactar.

Hoy en día, tener una tienda online puede suponer muchos dolores de cabeza que hay que asumir cuando vendes productos físicos a través de internet: problemas con el transporte, entregas a domicilios erróneos, pagos con tarjetas fraudulentas, clientes que anulan cargos en su tarjeta de crédito incluso meses después de haber realizado la compra, etc. etc. Hoy voy a contaros un caso que he vivido muy de cerca y que seguro os va a sorprender.

Tengo un buen amigo al que le estoy montando una tienda virtual, tarea en la que desde hace un tiempo me está ayudando mi socio en Mundoblog y Plantillas WordPress, Ares. Este amigo ha demostrado mucha paciencia pues el desarrollo de dicha tienda me lleva ya más de un año por el poco tiempo libre del que dispongo, y por suerte desde que Ares me ayuda la cosa se ha acelerado hasta el punto de que esperamos inaugurarla a pocos días vista. Pero volvamos al hilo, la tienda todavía no la estamos publicitando porque le faltan unos pocos detalles, pero al llevar tanto tiempo online los motores de búsqueda ya la tienen indexada y se han realizado algunas ventas esporádicas.

El rey de ventas absoluto desde hace unas semanas es un pulsómetro Polar el cual tenemos a un precio bastante bueno. En una de las últimas ventas ocurrió algo que me hizo ver hasta qué punto puede haber gente mala en este mundo. Todo empezó con normalidad: el cliente hace la compra a través de la web, realiza el pago mediante transferencia bancaria y mi amigo procede al envío del producto. Poco tiempo después, el cliente se pone en contacto con él porque había habido un problema con el envío, el cual podéis ver de forma muy gráfica en esta imagen que le remitió:

Pulsómetro Polar CS100

 

Así es, el cliente aseguraba que al abrir la caja que contenía el pulsómetro se había encontrado con este trozo de madera. Mi amigo se puso en contacto conmigo para preguntarme mi opinión, y no le pude decir nada que él no supiera ya: o el cliente le estaba tomando el pelo y quería sacarse otro Polar por el morro, o mucho más probablemente algún hijo de puta (porque no se le puede llamar de otra manera) había aprovechado la cadena de transporte para hacer el cambiazo.

Al final, después de muchas llamadas, quejas, amenazas y papeleos, parece ser que la empresa de transporte se hará cargo de una parte importante del coste de la reposición. Aún así, mi amigo perderá dinero con esa venta. Como nota importante, decir que en la primera llamada le ofrecían una compensación estándar de unos 9 euros, si la memoria no me falla. Y es lo que habría cobrado si no hubiera batallado a más no poder.

Y esto es, por desgracia, uno de los tantos ejemplos de las injusticias a las que están sometidas las personas que deciden lanzarse a la aventura de abrir un negocio online. Cualquiera que lleve un tiempo con una tienda de este tipo nos podría contar, muy posiblemente, muchas historias análogas.

Ahora mismo me viene a la cabeza un caso que leí en un foro, hace ya mucho, de una tienda de informática a la que les compraron, en un mismo pedido, una cantidad considerable de monitores TFT (cuando no costaban lo que ahora). El pago se hizo con tarjeta de crédito. La tienda, una vez comprobado el pago, procedió al envío de los monitores a la dirección proporcionada por el cliente. Tiempo después, el pago se canceló pues al parecer había sido realizado con una tarjeta de crédito robada, y la tienda se quedó sin los monitores y sin el dinero. Fue tal el perjuicio económico sufrido que cerraron. Recordad que estoy hablando de una época en la que la securización de los pagos online con tarjeta no estaba tan de moda como ahora.

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Juanjo

Me llamo Juanjo y en un sucinto resumen se podría decir que soy un informático adicto a las series, el cine y la lectura, además de apasionado por los ordenadores, móviles, gadgets, internet, videojuegos… lo que viene a ser un geek ;).

  • Justamente ese es el temor que yo siempre he tenido. Hay unos productos que he pensado en vender a través de Internet porque los consigo a muy buen precio, pero si el envío se hace por medio de empresas de courier los costos son demasiado elevados. Pensé en enviarlos por correo ordinario, pero luego el cliente fácilmente puede decirme que nunca los recibió, y cómo probar lo contrario? Así que mientras no encuentre alguna alternativa me mantengo al margen.

  • Hay gente muy ruin por el mundo. Y lo que dices, encima no te puedes fiar de nadie que está en el canal desde que vendes el material hasta que llega al usuario. Una pena

  • Dietas Gratis, puedes enviarlo por Correo Certificado, así el cliente tiene que firmar para recibir el paquete…

    La verdad es que la situación es como para pensárselo. La otra manera es dedicarte a vender sólo en tu localidad y cercanías y hacerte rutas de entrega de pedidos… Pierdes clientes, pero ganas en confianza…

  • Nacho

    Joder qué movida!. No se fijó en el paquete?. Igual se notaba que había sido manipulado… Un poquito raro el asunto.

    Yo nunca he tenido problemas ni comprando ni vendiendo. Toco madera…

  • Desgraciadamente este tipo de casos pasan en todos sitios, incluyendo las ventas no-online. Es lo malo que conlleva el tener empresas de transporte por medio.

  • Aparte de la foto que he incluido en el post, el cliente le envió varias más en las que se veía el paquete. Y sí, mi amigo se fijó en que la cinta de embalaje era de diferente color a la que él usa, por eso la opción más normal sería pensar en la cadena de transporte.

  • Nemigo

    hay muchas alternativas, desde vender solo en la ciudad en que estás hasta exigir el pago por adelantado y pedidos mínimos. O como hace un familiar mío vender solo a otros negocios

  • Joer pues el Pulsometro Polar ese lo acabo de ver en el Telediario que se lo ponían a uno de los corredores de San Fermin para registrarle todos los datos durante la carrera.

    Lo de la tienda on line a veces es una faena y mas si no se puede revisar previamente el material, pero fijo que si lo revisas, habrá clientes que no les guste que se les abra el material… dificil dilema..

  • the big

    Cuanto cabron hay suelto por el mundo… he dicho.

  • Pingback: www.negociame.com()

  • paco

    Es fácil de detectar si el cliente final fué el estafador. Revisa el peso del paquete en el origen y en el destino(puedes consultarlo en las hojas qeu entrega el transportista). Si coinciden el cambiazo lo dió el cliente si son distintos ha sido transporte.

  • El tema es que en los negocios online ahora todos tienen miedo, tanto los que ompran como los que venden. Todo es muy manipulable, si alguien quiere ser desgraciado tiene oportunidades para hacerlo. Es una lástima pero es asi. Esperemos que se pueda conseguir mas seguridad en estos aspectos, pero no se puede estar seguro.

  • En una compra en Carre…..Online.

    El embalaje del portátil de 17″ estaba correcto y sin abrir pero el portátil del interior estaba cambiado por uno de 15″ usado y rallado.

    Cambiazo dado por la zona inferior del embalaje no precintada de origen y fácilmente manipulable.

    Con otra empresa online me enviaron un portátil con otro embalaje adicional super precintado y antiHurto.

  • angel

    y ante un caso así, no seria mejor poner una denuncia a la policia, que tome cartas en el asunto, pues hay un estafador de pormedio.

  • Luix

    No estoy de acuerdo en que el peso sirva para hacer dicha comprobación (y os lo digo por experiencia). Al final del todo, siempre hay un paso, que es cuando el repartidor se lo lleva al cliente. Teniendo en cuenta una diferencia de peso, nunca se podría saber si el último repartidor ha dado el cambiazo, o ha sido el cliente final. Lo de los pesos no sirve. Lo único que sirve es dejarle claro a tu Courier que el cliente DEBE comprobar el producto delante de él. De esa forma, al firmar, firma que está conforme, y en un juicio estaría la palabra del repartidor de que el cliente comprobó la mercancía. En este caso, un juez valora más la opinión del repartidor que la del cliente. Pero para ello es necesario obligar a que el cliente compruebe su pedido. Deciros que en nuestra página, desde que añadimos este tema, no hemos vuelto a ser estafados por esta circunstancia, y de hecho al cliente normal que es el 99,9% le parece bien, porque puede comprobar la mercancía antes de dar su visto bueno.

    Quería comentarlo por si a alguno le venía bien hacer algo parecido para solucionar este tipo de problemas.