Hay cosas que me siguen cabreando demasiado. Primera parte: los bancos (2).


Esta entrada, que no estaba prevista, es para contaros el desenlace de lo que os narraba en el post anterior.

A las 8 y media de la mañana llamé a la sucursal de La Caixa del pueblo para comentar el problema. Casualidades de la vida, me coge el teléfono la misma chica que me hizo la transferencia el mes pasado.

Le cuento toda la problemática y me pide mis datos y el móvil, y me dice que me llamará en unos minutos. Efectivamente, una media hora después me da un toque y me dice que ya está admitida la transferencia por parte de la oficina y que por tanto el proceso empezaba en esos momentos.

Por mi parte le pregunto que a qué se había debido la demora y por qué tenía que pasar el trámite por la oficina si lo había hecho online. No ha sabido qué contestarme, que quizá por seguridad, que quizá por la cuantía de la transferencia… Para más cachondeo, me dice que pase lo antes posible por allí para firmar un papel relativo a dicha transferencia.

Dado que según sus palabras sólo estaban presentes en la sucursal ella y su compañera de caja, y que al parecer el director estaba de vacaciones, no he querido armar ningún jaleo: le he dado las gracias por todo y he colgado. Inmediatamente he entrado en la web para ver el estado de la transferencia y efectivamente la cosa estaba en marcha.

Conclusiones:

– Tal y como pensaba yo lo había hecho todo bien, y “la culpa” ha sido de la sucursal de mi población por no haber autorizado la transferencia para el día que la programé (de hecho no la habían autorizado para ningún día, simplemente estaba pendiente). Imaginemos que me llego a ir fuera, de vacaciones o lo que sea, y dejo antes de irme la transferencia programada confiando en que se hará el día señalado. Las consecuencias podrían haber sido muy graves ya que evidentemente el destinatario está esperando el pago.

– Donde no ha habido ningún retraso ha sido en el cobro de la comisión por transferencia. Algo previsible, por otra parte.

– Al final he comprobado que, aún queriendo hacer todo el proceso online, todavía me ha tocado ir a la oficina a firmar. Así que se confirma lo que comentaba en el otro post, mucho tocar las narices con que nos acostumbremos a usar la web, el móvil, etc. para realizar las gestiones bancarias y luego para una simple transferencia te hacen pegar mil patadas.

– Soy cliente de La Caixa desde hace más de 8 años (unos 10 más o menos), ¿tanto costaba coger el teléfono y llamarme para preguntarme sobre la transferencia que tenían que autorizar?

– Tengo la intuición de que todo el problema ha venido por ser Agosto. Oficina sin director, 2 chavalas en caja que seguramente estarán haciendo sustituciones (yo no las había visto nunca hasta que fui a la sucursal el mes pasado, aunque también es cierto que no suelo acercarme mucho por allí) y que por supuesto no me conocen. Quiero pensar que si el director hubiera estado presente las cosas habrían sido diferentes.

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Juanjo

Me llamo Juanjo y en un sucinto resumen se podría decir que soy un informático adicto a las series, el cine y la lectura, además de apasionado por los ordenadores, móviles, gadgets, internet, videojuegos… lo que viene a ser un geek ;).

  • Realmente es pesado tener que ir a una oficina para algo que supuestamente puede hacerse de forma Online… ESperemos que como decis vos sea un error por las vacaciones y la falta de gente, porque si no……….

  • Y suerte has tenido de que te han tomado la llamada. Porque es un dolor de cabeza cuando llamas a una oficina y te sale un mensaje que oprimas tal número, y luego el otro, y luego el otro, y al final se cuelga la llamada, o quien te contesta no sabe y te pasa con otro, y la cosa no es ahí… en fin… mucha tecnología para nada.