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Formas originales de cargar la batería de tu smartphone


Durante los últimos años hemos multiplicado por 10 la potencia de los procesadores de nuestro terminal, la memoria RAM se ha disparado, las cámaras hacen fotos y vídeos de verdad, la memoria interna ha pasado de almacenar apenas 5 mensajes/llamadas entrantes a ofrecernos Gigas de espacio, mientras que las pantallas presumen de espectaculares resoluciones.

Cualquiera que venga del pasado se sorprendería con todas las prestaciones que hoy en día disfrutamos. Sin embargo, hay un componente que, comparado con la evolución del resto de puntos, evoluciona a paso de tortuga, hablo de la batería, esa que a veces consigue desesperarnos porque hace que todos los días el teléfono tenga que recargarse, aun habiéndolo usado más bien poco.

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Un futuro que promete evolucionar

Hay nuevas técnicas, materiales y soluciones que están en camino, proyectos que podrían revolucionar el sector de las baterías que hoy conocemos, sin embargo, todo depende de la prisa que se quieran dar en lanzarlos al mercado. No olvidemos que como en todos los sectores, existen determinados intereses que podrían hacer que esto se ralentizara aún más.

¿Venderías una simple bombilla que no se funde por 50-70€ o prefieres vender las tradicionales que sí lo hacen por 2, 3, 4 u 8€ y asegurarte que los clientes vuelven? Mucho se ha hablado sobre esta cuestión, pero hasta que aparezcan las novedades en el campo de las baterías, tendremos que conformarnos con tener siempre a mano un cargador y dar las gracias por las pequeñas mejoras que se van realizando.

La gran mayoría cargamos nuestros terminales de la forma más tradicional, es decir, con el cargador conectado a una toma de corriente. En algunas ocasiones utilizamos el puerto USB del ordenador, pero de aquí no pasamos. Hoy quiero mostrar alguna que otra forma curiosa de cargar las baterías.

BioLite Camp Stove

Suena de maravilla, lo curioso es que se trata de un sistema de carga que probablemente muchos no hayáis visto nunca. ¿Os gusta la montaña? Seguro que más de una vez os habéis quedado sin batería en medio del campo. BioLite Camp Stove es el dispositivo ideal para este tipo de situaciones en las que no tenemos toma de corriente próxima y necesitamos que el teléfono no muera.

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¿Diseño curioso verdad? Más lo es su funcionamiento, ya que se trata de una pequeña estufa que carga el teléfono gracias a lo que quememos en su interior, sí, podríamos decir que además de calentar y permitir cocinar con su fuego, también carga nuestro teléfono. Su precio es de aproximadamente unos 100-130 euros.

Yanko Design: Un enchufe solar en el cristal

Este invento es muy sencillo, aunque no deja de ser curioso y todavía no ha salido al mercado. Se trata de un simple enchufe que se abastece de luz solar para poder cargar nuestro smartphone. Lo interesante es que no requiere conectarlo a ninguna parte, sino que sus ventosas permiten que éste se adhiera al cristal y pueda captar toda la energía del Sol, para posteriormente cargar aquello que queramos conectar.

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No es el único diseño que permite cargar terminales a través de la luz solar, pero el toque curioso y moderno que Kyuho Song & Boa Oh le han dado, me ha llamado la curiosidad. Por otra parte, también me gustaría incluir en este apartado el diseño del XD Design Solar, un dispositivo similar que ya se encuentra a la venta.

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Siva Cicle Atom

Y pasamos del fuego y el Sol a la potencia que proporcionan nuestras piernas cuando vamos en bicicleta, la forma más ecológica posible de obtener energía para cargar nuestras baterías. Este pequeño dispositivo se ubica en la rueda trasera y se dedica única y exclusivamente a acumular energía (1300 mAh), no permite una carga completa pero si logrará sacarnos de un apuro.

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En lo único que debes preocuparte es en retirar el dispositivo de 300 gramos cuando termines de utilizar la bicicleta, siempre y cuando quieras conservar las dos ruedas.

Acerca del autor Ver todos los posts

Andrés

Ingeniero informático en formación. Desde que nací con un ordenador bajo el brazo, consumo tecnología casi a diario. Me gusta escribir sobre aquello que merece la pena y me declaro fan incondicional del social media y la redacción.